Tras disfrutar de lo lindo con las críticas de varios usuarios, me decido a plantear esta pequeña reflexión acerca de la memorable Ratatouille.
Pero, ¿qué decir después de Kingo? Yo también tengo un amigo que se crece en las distancias cortas, capaz de convertir un simple chiste en una carcajada intemporal, de tomar una anécdota cualquiera y transformarla en oro puro, fugaz y perdurable. Posee el don de la comedia y su amistad no debería acabar nunca (va por ti, Samir).
¿Qué decir después de lo que apunta tantra en su magnífico homenaje a la obra de Ed Wood? [Ver su crítica a ‘Plan 9 del espacio exterior’] Gracias por tu sinceridad, compañero.
Y es que helen ya lo advierte en uno de sus textos [Ver su crítica a ‘Paris, Texas’]: cuando nos disponemos a hablar de aquello que nos emociona, sacamos lo mejor que hay en nosotros. Es el efecto balsámico y reparador del pensamiento positivo.
Existe una segunda vía para el crítico de arte: la infamia o la ironía, la sátira a degüello. Hay quien, como Léon Bloy, se vuelve especialista en el insulto estilizado. Y eso es igualmente gran literatura.
He vivido, y vivo, con la duda existencial de cuál es el mejor camino. Practico con afán y seriedad las dos modalidades. Apenas me conozco.
Gilbert, yo también he pecado.
¡Y ni siquiera sé si me arrepiento!
spoiler:
“En muchos sentidos, el trabajo de un crítico es fácil. Arriesgamos poco, porque gozamos de una posición que está por encima de los que exponen su trabajo y a sí mismos a nuestro criterio. Nos regodeamos en las críticas negativas, que son divertidas de escribir y de leer. Pero el hecho más amargo que debemos afrontar los críticos es que a la hora de la verdad, cualquier producto mediocre tiene probablemente más sentido que la crítica en la que lo tachamos de basura.”
Si es cierto lo que reza en estas líneas –ya mencionadas por algunos usuarios–, lo más prudente, quizás, sería no escribir.
Y yo no sé si estoy dispuesto a semejante sacrificio.
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[Si queréis conocer el reverso tenebroso de las ratas humanizadas, os recomiendo la lectura del cuento ‘El policía de las ratas’ de Roberto Bolaño. Una parábola con un fondo incuestionable de verdad. Una malsana Ratatouille.]