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Desmitificar a Sofia Coppola
Seamos claros. "Las vírgenes suicidas" no es ese gran debut, esa estupenda ópera prima, esa magnífica película con la que la hija de Mr. Coppola se estrenaba como directora. Es, simplemente, una película correcta, nada más. Hay que decir en su favor que puede considerarse la mejor de las tres películas que ha hecho hasta ahora. "Lost in translation" es plúmbea con todas las letras, salvada únicamente por esa magnífica interpretación de Bill Murray (incomprensible que no le dieran el Oscar y que se lo dieran al insoportable Sean Penn por "Mystic River") y Maria Antonieta es directamente una película insufrible.
Da la sensación de que Sofia Coppola ha ido progresando desde 1999, pero para mal, pues los defectos apreciados en "Las vírgenes suicidas" se van acrecentando película tras película, a saber: esa rara habilidad para no desarrollar una historia y hacer películas planas como tablas; la nula dirección de actores; esa visión pesimista de la vida pero que acaba por ser cargante...
Lo mejor de la película, sin duda, son sus primeros veinte minutos*, que son realmente prometedores. Pero, a medida que va avanzando, todo se queda en nada, y en el espectador van aflorando el desinterés y la indiferencia. Y es una lástima, porque la historia es espléndida y no se puede desperdiciar así como así un material narrativo tan aprovechable.
En cualquier caso, yo recomiendo ver la película, más que nada para ir desmitificando cierta manera de hacer cine que se nos vende con entusiasmo porque, por lo visto, representa la vanguardia y la más absoluta modernidad.
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(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: *(hasta el suicidio de la hija pequeña, Cecilia)
Miguel M 
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