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No verla es un pecado.
David Fincher estremeció con un thriller que alcanza la perfección, esclareciéndose como una verdadera obra maestra y de culto. Desbordante de solidez e inteligencia, tan ambiciosa y poderosa con una dirección inmensa por parte del experto Fincher.
Se7en marcó una época, luego se fueron criando tantos "intentos" fallidos que pretendían destronarla completamente imposible. Poseedora de unos de los mejores finales de toda la historia del cine; intenso y sorprendente.
Ahora sí que un thriller "siempre imitado, jamás igualado".
Las mayorías de las escenas, sobre todo la de los asesinatos, están rodadas una distinción única y extraordinaria. Muchas son memorables.
Se7en se conforma por aspectos artísticos magistrales; la fotografía, medio oscura, de Darius Khondji notable, recrea una ciudad decadente de la cual no se sabe su nombre (interesante). La banda sonora es lo mejor, por parte de un excelente Howard Shore. El guión de Andrew Kevin Walker es simplemente perfecto, formulado por una historia pesada y cruda, con rellenos sentimentales y toques esenciales de la psicología humana. Las interpretaciones son sobrias. Morgan Freeman, sencillamente, está sublime, convincente e intenso. Brad Pitt sorprendió, después de todo, si sabe actuar y lo demuestra en este film (como en 12 monos y Snatch). Los secundarios, incluyendo a Gwyneth Paltrow, hacen su trabajo de manera correcta. Y Kevin Spacey esta deslumbrante, arrollador... su faceta es muy buena.
Se7en encanta, entretiene, se deja disfrutar, es fascinante, es inteligente, es una obra maestra insuperable en su género.
En fin, no se debe ver con recomendaciones, solamente verla... por que no verla es un verdadero pecado.
Como olvidar esa escena final, ese último pecado. Ese trío formado por Spacey, Pitt y Freeman.
Una imprescindible muestra, y ejemplo, del verdadero cine.
Saludos.
Fingers 
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