Estamos ante la opera prima del genio Lumet y, sin duda, es toda una lección a todos nosotros. Lo más impresionante es que toda la película transcurre en el mismo escenario, exceptuando cuando van al servicio, pero nosotros casi no nos daremos cuenta...estaremos prendidos por el absorbente y magistral diálogo que este filme esconde!
Doce hombres sin piedad cuenta la historia de un juzgado, compuesto por doce personas que difieren bastante en personalidad, que tienen que decidir si culpar o absolver a un chiquillo acusado de asesinato una vez que todas las cartas están puestas sobre la mesa y que, aparentemente, todo apunta a una cerciorada culpabilidad. Gracias a la duda de una sola persona, puesto que la sentencia ha de ser unánime, todos hacen un exhaustivo estudio relativo a la posible inocencia del presunto acusado.
spoiler:
A lo largo del metraje vemos como todos terminan cambiando de idea, vemos también como el ser humano, por una estupida represión personal, es capaz de juzgar a la primera de cambio siendo inconscientes de lo que ello pueda acarrear. Todos sabemos que la interpretación acelerada de unos acontecimientos precipita el equivoco, este filme nos denuncia y nos lo enseña.