|
IMPACTANTE
“El cazador” me parece a mí un peliculón como un templo. Quizás sean discutibles algunos aspectos de su argumento, pero no albergo dudas de que se trata de una obra maestra. No es en ningún caso un film bélico, sino más bien acerca de la supervivencia, de la amistad más indestructible, y acerca del relieve de los valores humanos aun en las situaciones más complicadas.
Llevada adelante con una dirección impecable por parte de Cimino, e interpretada a la perfección por todo el reparto, es para mí una de las mejores películas de los 70. Una obra imprescindible.
Cimino tiene la gran virtud de impactarnos con sus contrastes, y el más marcado de ellos es el cambio brusco de situación que plantea el cineasta inmediatamente después de la pieza de piano, cuando en un cambio de plano fugaz pasamos de un momento de gran intimidad amistosa en la taberna a las selvas vietnamitas roseadas con napalm. Es muy difícil no sentirse conmovido y turbado con las escenas que se suceden a continuación, y que nos hablan de la corrupción del alma humana durante cualquier guerra.
La película se desarrolla de manera clara y lineal, y Cimino logra una transmisión de sentimientos que es muy difícil de alcanzar en el cine. Es sobre todo cuando Michael (una de la mejores actuaciones de Robert DeNiro que se recuerden) regresa de Saigón cuando sentimos esa incomodidad que no le deja dormir ni disfrutar de la compañía de Linda, que no le permite disfrutar de los momentos con sus amigos y de las excusiones de cacería debido a que tiene algo pendiente de hacer, una promesa por cumplir, y no descansará hasta haberla hecho realidad.
Las escenas en las que se juega a la ruleta rusa son de lo más acojonante que se haya visto en una pantalla de cine. Entiendo que puede ser un golpe bajo por parte del director, pero la tensión y la angustia que transmiten son increíbles. También la reflexión que el film deja en la mente del espectador es clara y duradera.
Las actuaciones merecen un párrafo aparte, porque además de la soberbia interpretación de Robert DeNiro debe mencionarse la gran labor de John Cazale, en uno de esos enfermizos papeles tan propios de él. Meryl estuvo también acertada, y Christopher Walken inalcanzable en el papel de Nicky, sobre todo por el cambio que se genera en su psique. La interpretación es perfecta, y su rostro en esta película DA MIEDO.
El solo de guitarra que acompaña los momentos más emotivos causa escalofríos y ternura al mismo tiempo, y el aire onírico que Cimino otorga a la cinta gracias a la iluminación ayuda a transmitir emociones. La fotografía es impecable, y el retrato de la unión del grupo de amigos y amigas está perfectamente dibujado.
Excelente guión, lleno de frases certeras que resaltan las emociones de dolor y angustia por los momentos perdidos.
Increíble peliculón de Cimino. Una obra maestra imperdible.
LO PEOR: La inserción algo cantosa de algunas escenas documentales.
LO MEJOR: El rostro de Christopher Walken.
LEANDRO PINTO 
|