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Un clásico de la ambigüedad que sigue dando miedo
Fantástica adaptación cinematográfica de la obra de Henry James (en la que colaboró el mismísimo Truman Capote). Tenebrosa, pocas veces el blanco y negro dio tanto miedo. La mansión victoriana, con su jardín, con su lago, con sus fantasmas. Los dos niños jugando al más aterrador escondite inglés. La nueva institutriz, tan deseosa de agradar (y de amar), absolutamente confundida (como nosotros, espectadores encogidos en la butaca).
Las tres actuaciones constituyen el eje de la peli. Deborah Kerr está brillante, es la angustia personificada (en cierto modo, predecesora de las scream-queen).
Flora, la niña candorosa y dulce, la bailarina en la caja de música, el leitmotiv musical de la peli, una tonadilla infantil y espectral a la vez, está interpretada por Pamela Franklin, que repitió años más tarde (ya como adolescente) con el director Jack Clayton en la también estimable (e inquietante, de otra manera) "Our mother´s house". De su filmografía "adulta" hay que destacar "La leyenda de la mansión del infierno". Otra vieja casa encantada. Que cosas.
Y a Miles, el niño terrible, el demonio con rostro de ángel, lo interpreta Martín Stephens, que también daría miedo en "El pueblo de los malditos", como uno de los malvado niños albinos.
En suma, una joya y un must absoluto para todo aficionado al fantástico y, por qué no, al Cine con mayúsculas. La tenía grabada (en beta, claro) de cuando la echaron en "Mis terrores favoritos" (cómo influyó este ciclo de Chicho I.S. en mi educación cinematográfica) y la vi unas cuantas veces. Espero que saquen pronto el DVD en España para volver a disfrutarla.
infrasercito 
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