Los primeros minutos de una de las sagas más exitosas de todos los tiempos suponen una de las mejores presentaciones de un personaje de ficción: el agente 007, James Bond. Primero lo encontramos de racha triunfal en un casino de Londres y acto seguido, corteja en el segundo minuto a la dama a la que acaba de desplumar. Inmediatamente después, en la clásica escena que se repetirá en todas las películas, 007 es llamado por el jefe supremo M, flirtea con la sempiterna secretaria Moneypenny hasta que a ésta se le caiga la baba, saca de quicio a su superior con su erudición mundana, ningunea los nuevos gadgets a su disposición y se dispone a partir para cumplir una difícil misión… no sin antes recoger los resultados del cortejo en el casino con la señorita desplumada: inolvidable la escena del minigolf casero…
Éste es el papel estrella de un Sean Connery - por entonces un desconocido - y sin su ahora eterna barba. El actor escocés supo dibujar un James Bond cínico, despiadado, machista y sensual como pocos. Dr. No también supuso la catapulta hacia la fama de Ursula Andress, que se convirtió en mito erótico de todo el planeta por la inolvidable escena de la playa, cuando salía en un bikini con cuchillo en cintura… La actriz suiza supuso el pistoletazo al glorioso desfile de “chicas Bond”, un personaje femenino que intercambiaba con 007 algo más que palabras y coqueteos…
Por supuesto, el malo de la película también se convertiría en fundamental para evaluar el éxito de todas las entregas de 007. Joseph Wiseman interpretando a un alemano-chino obsesionado por el crimen a escala planetaria, el Dr. No, hace uno de los mejores papeles de villano en la saga, tal vez sólo superado por Gerd Fröbe en Goldfinger, Christopher Lee en "El hombre de las pistolas de oro" y Robert Shaw en "Desde Rusia con amor".
Rematando la faena, queda situar gran parte del film en un destino exótico con bellos exteriores y gusto por el lujo de detalles y unos diálogos extraordinariamente cuidados y hechos a medida para que cada frase se quede en la conciencia colectiva del espectador, y se dispara la fórmula mágica que transforma un dechado de buenas intenciones en un clásico.
El único pero de Dr. No es que el paso del tiempo ha hecho mella en algunas escenas y trucos, pero también es verdad que en pleno siglo XXI, en donde la nostalgia vende muchísimo, esto es más una virtud que una pega.
spoiler:
Momentos destacados:
Cuando 007 cena con el Dr. No y sus sicarios se llevan a Ursula Andress, agarra con rabia una botella de champán para darle en la cabeza a un esbirro. El Dr. No dice:
- Sería una pena desperdiciar un Dom Perignon del 55.
007: - Personalmente, prefiero el Dom Perignon del 53.
Linda, la chica de las conchas: - Maté a mi casero con una viuda negra. Las arañas negras son las peores.
007: - Espero que no convierta esto en una costumbre...
El dragón mecánico, supercutre. ¿Cómo se podían creer que era un animal los jamaicanos?
La escena de la tarántula. Aquí se demuestra que en el cine vale ,en numerosas ocasiones, más insinuar que enseñar.
La irrupción de Ursula Andress como la chica de las conchas, como ya he mencionado antes.
Y, por último, la escena de la descontaminación radioactiva, una excusa para enseñar la carne de la Andress...