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Silencio y dignidad
Decepción. Esperaba con fervor la nueva entrega de mi admirada Isabel pero no lo ha logrado. Ella siempre conseguía sacar poesía de cualquier cosa, aquí lo busca y lo busca. Antes, si lo buscaba, quedaba enterrado en la historia, en la narración, no se notaba la búsqueda, pero el caso es que la encontraba. En La vida secreta... sólo consigue ese lirismo a cuentagotas: los sucios paisajes marinos con la plataforma o la sutil y sugerente escena del columpio. Javier Cámara todo ternura, que gran actor, dando la talla en su replica a la inconmensurable, inimitable, Sarah Polley.
El problema, sin duda, de este film es su pretenciosidad. Coixet busca (como busca desesperadamente el lirismo, haciéndolo forzado) la trascendencia en todos los diálogos, en vez de ponerlos al servicio de la narración, y consigue que algunos pasajes suenen huecos (la suerte de tener a un grande como Robbins, con un actor mediocre hubieran resultado ridículas las historias que cuenta Joseph) Ya lo avisaba el título, la película es de palabras. Quizá incidiendo en los silencios, enfatizando la imagen sobre la palabra (¿acaso no es eso el cine? ¿acaso no es ese el secreto del éxito actual del cine oriental?) se hubiera obtenido un mejor resultado.
Aún así buena película, pero lástima: la trayectoria de Coixet prometía más, la atmósfera del film prometía más, el tema de la película merecía más, el cine no-Hollywood merece más, la vergüenza de las victimas -de todas pero de las olvidadas en particular- merece grandes obras que perpetúen su memoria. Su dignidad.
nahuiozomatl 
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