Justo después de finalizar "Los Idiotas" (segunda película dogma con certificado, y segunda parte de la trilogía "Corazón Dorado" de Lars von Trier) estaba confundido: no sabía si había visto una obra maestra o un excretado bodrio.
Aunque siendo totalmente honestos, y apesar de tratarse de un discutible clásico de su aclamado director, "Los Idiotas" se asemeja más a lo intolerable gracias al lento y somnífero desarrollo de la historia, la cual obviamente se centra en un grupo de personas comunes y corrientes quienes ya están completamente hartos de la hipocresía burguesa, e imponen ellos mismos un culto que tiene como ideología la irredenta estupidez.
Esta premisa que propone los inicios de una sociedad utópica pudo ser bastante interesante, pero parece ser que el punto máximo de la película es ver a estos "idiotizados" de las maneras más penosas posibles y deja a un lado la ideología y crítica social, ya que basta decir que "Los Idiotas" se limita a imitar la intolerable conducta que hemos visto decenas de ocasiones en la insufrible serie de televisión "Jackass" .
Me cuesta mucho asimilar que el responsable de esta pedante bazofia haya sido creador de las veneradas "Dogville", "Zentropa" y el poco conocido telefilm "Medea" dónde al menos las imponentes actuaciones eran motivo suficiente para apreciarlas; en "Los Idiotas", en cambio, el elenco de actores (todos ellos desconocidos) se ven reducidos a meros bufones en más forzadas y ridículas situaciones. O tal vez yo mismo soy demasiado hipócrita como para percibir la verdadera belleza que ofrece el retraso mental.
De cualquier forma "Los Idiotas" falla miserablemente como afinada sátira de la sociedad actual, lejos de ello, la película se vuelve tediosamente pretenciosa donde el guión (si es que lo hay) se esmera en crear personajes desagradables y poco creíbles en un intento por mostrar una versión pseudo-artística de la inocencia social.
No obstante, el increíble abuso que se dio al tratar de mostrar cine experimental por parte del esquipo técnico echan por la borda cualquier indicio revolucionario; al final la película se reduce a mostrar interesantes esbozos de tabúes sexuales con un pene erecto y una orgía sexual, los cuales de ninguna manera justifican la irredenta mediocridad de la obra. Una obra en la que no existe la pureza, pero abunda la egolatría.
spoiler:
Pero no todo está perdido, pues al menos la música (y por "música" me refiero a la única, omnipresente y magistral pista musical que suena durante "Los Idiotas") y los pintorescos paisajes permiten captar cierto nivel de emotividad, aunque por alguna razón nuestro hábil director Lars von Trier prefirió usar los momentos más dramáticos al final de y dejarnos durante una buena parte de la película (casi dos horas, para ser precisos) una comedia carente de risas. Y de sentido.
Por el lado positivo, al menos intuyo que "Los Idiotas" es en realidad un descanso que Lars von Trier se dió la libertad de darse a sí mismo para recobrar fuerzas luego de sus demoledoras y fascinantes obras que fácilmente se definirían como auténticos pilares de la cinematografía. Lástima que no pueda decir lo mismo de "Los Idiotas", y más aún cuando hay mucho mejores obras que siguen igualmente el manifiesto Dogme 95 , pero que la superan totalmente en calidad artística y narrativa. Al menos es mucho más interesante ver algún desperdiciado experimento fílmico de von Trier, que algún otro bodrio convencional Hollywoodense, y quizás por eso le daría una muy reservada recomendación, y eso sólo por formar parte de la filmografía de un indiscutiblemente brillante realizador.
Sin hacer alguna otra apología, creo que esta es sin duda una pésima película; y el hecho de que haya sido el Dogma más caro (relativamente hablando, pues sólo alcanzó el equivalente de un millón de dólares), la hace todavía más desilusionante, subrayando casi en lo intolerable. Esperemos que este tropiezo (probablemente su peor película hasta la fecha) le serva al menos de lección a von Trier para crear obras mucho más aptas como las hiciera en el pasado.