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No es Bourne…
Un claro ejemplo del efecto Bourne. Película sobre el espionaje industrial que busca un escenario internacional que intenta combinar tramas personales, trama criminal y escenas de acción, pero que carece del talento necesario para conseguirlo. Hecho en falta la labor de Greengrass tras la cámara y un material escrito más sólido. No me gustan los personajes. Son simples y no los entiendo. O tal vez es que a la media hora ya han dejado de interesarme. Es cuando intentas centrarte en las escenas de acción. El problema es que hay pocas y de nuevo se quedan muy lejos del nervio de la saga Bourne. Ni siquiera la escena del museo, inverosímil hasta un grado insospechado, logra aportar algo en ese sentido. Pasas entonces a intentar entender la trama, pero esta, sin ser complicada, si es confusa y nunca termina de centrarse, como si no tuviera claro donde va. Como thriller creo que fracasa. Como retrato de personajes, también. Como crítica social resulta interesante. No es que profundice mucho, pero es un asunto tan necesario de tratar como interesante de ver, con un final tan desesperanzado como real. Ese final es lo mejor junto al pequeño detalle del plano del túnel, en el que la imagen es suficiente para entender la escena, demostrando una economía de medios notable que por desgracia no se percibe en el resto del film. Los actores tampoco aportan mucho al conjunto, y van confirmando que son dos de las estrellas actuales que más interés van perdiendo (Watts y Owen). En cualquier caso quien quiera ver un film sobre espionaje industrial más interesante, inteligente y divertido que vea Duplicity.
jairechu 
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