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Christine Daaé
Realización de Joel Schumacher, que adapta con notable fidelidad el musical "The Phantom Of The Opera", de Andrew Lloyd Webber (música) y Charles Hart (letra), basado en la novela "Le fantôme de l'opéra" (1910), de Gaston Leroux. Se rodó en los Pinewood Studios (Buckinghamshire, Inglaterra), con un presupuesto estimado de 70 M dólares. Fue nominada a 3 Oscar (dirección, fotografía y sonido) y a 3 Globos de oro. Producida por Andrew Lloyd Webber, se estrenó el 10-XII-2004 (RU).
La acción principal tiene lugar en el interior de la Ópera de París en 1870. Un personaje misterioso, el Fantasma (Gerald Butler) aterroriza a directivos, empleados, cantantes y público como consecuencia de sus manejos para atraer la atención de una joven vocalista, Christine Daaé (Emmy Rossum), de la que se ha enamorado.
La película, que adapta a la pantalla grande el espectáculo musical, suma componentes de drama, cine fantástico, musical, romance, terror y thriller. Predomina el formato muscial, que incorpora 25 temas, ampulosos y solemnes, de entre los que cabe destacar, entre otras, "Prólogo", "Obertura", "Ángel de la música", "El fantasma de la ópera", "I Remember", "Punto sin retorno". La escenografía, a cargo de Anthony Pratt, es fastuosa y recargada. El vestuario, de Alexandra Byrne, es suntuoso y elegante. La fotografía, de John Matthieson, ofrece un encomiable trabajo de cámara, con "travellings", "zooms", movimientos de grúa y encuadres desde diversos ángulos, de notable espectacularidad. El guión hace uso del recurso narrativo de contar la historia en "flashback", que se inicia en el marco de una subasta que tiene lugar en París en 1919, tras la IGM. En ella el vizconde Raoul de Chagny (Patrick Wilson) se adjudica una caja de música que le evoca sucesos de juventud. La estética de la obra suma elementos neorrománticos y neobarrocos, que se apoyan en un estilo que sobresale por su carácter ampuloso, grandilocuente y espectacular. Aprovecha con habilidad el tirón popular de las referencias románticas, del lujo barroco y del gran espectáculo, para satisfacer gustos arraigados en amplios sectores del público mayoritario.
La obra refleja la impronta de Joel Schumacher, de grandes aptitudes para construir obras bien estructuradas y acabadas con pulcritud y esmero, pero habitualmente escasas de vibración y emoción estética. Película de buena música y grata fotografía, que cuenta una historia exótica, misteriosa e inquietante. Resulta interesante, entretenida y distraída. Véase inexcusablemente en versión original.
Antes de 2004 la novela de Leroux fue llevada a la pantalla en cuatro ocasiones: Rupert Julián (1925), Arthur Lubin (1943), Terence Fisher (1962) y Darío Argento (1998).
Miquel 
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