Jarmusch: la carcajada inteligente (...) para reírse a gusto. Bill Murray tan memorable como en 'Lost in Translation'. Una pieza maestra." (Lluis Bonet: Diario La Vanguardia)
Leyendo críticas como esta, está claro que no debo ser inteligente. O mi inteligencia es de otro mundo. Ni me he carcajeado, apenas he sonreído y no me parece una "pieza maestra".
Con la lectura de las críticas previas me disponía a ver una película que me dejara enganchada y boquiabierta. Una buena película, sin más, no voy a decir ya una obra maestra. Me disponía a disfrutar. No voy a decir que sufrí, porque tampoco es eso, pero tampoco puedo decir que disfruté. Vi la película. Punto.
La historia parecía interesante, y a la espera de ese "interés" me pase los 105 minutos. Ya me mosqueaba que los distintos encuentros de Don (Bill Murray) con sus antiguas amantes fueran historias que no acababan de cuajar, mal cerradas. Está claro que era el preludio de cómo iba a terminar la película.
He leído en una crítica que la actuación de Bill Murray consistía en poner cara de acelga. Pues eso. Su personaje no me inspira ni frío ni calor. Aún me estoy preguntando que es lo que encontrarían sus amantes en él. No es la imagen que tengo de un Don Juan, precisamente. Ni siquiera por su conversación inteligente, porque no la vi por ningún lado. Su personaje es absolutamente plano, no despierta ni muestra emociones ni sentimientos. Y cuando lo hace (ver spoiler) es como salirse del tiesto de su personaje.
spoiler:
Ya digo que el personaje de Murray (y su interpretación) no me despierta ni frío ni calor. No me transmite nada de lo que algunos críticos comentan: ni cambios emocionales, ni excentricidades, ni irónico, ni abatimiento. Para mí que su mundo emocional es inexistente.
El único momento en que parece "despertar" de su letargo es hacia el final de la película, en la conversación con su presunto hijo cuando éste se va y Murray le dice algo así como que sabe que él (el hijo) piensa que él es su padre. La reacción de Murray es ligeramente histérica y chirriante con su papel de acelga