Scorsese se embarca en una aceptable, que no brillante, continuación de El Buscavidas. Era una propuesta muy arriesgada ya que como sabemos, El Buscavidas es una de las mejores películas de la historia del cine y como es normal, esta continuación no está para nada a la altura de la anterior aunque tampoco está del todo mal. No es una mala película y uno de sus atractivos es poder disfrutar de un Paul Newman genial, que nos brinda una gran actuación ganadora de un oscar que no llegaba injustamente y por fín llegó, más que merecido. Aunque he de decir que a mi me gusta más la actuación de Paul en El Buscavidas.
Volviendo a esta película, Newman llena la pantalla y vuelve a interpretar a Eddie el rápido, un hombre que ahora está retirado del mundo del billar. Eddie recuperará la ilusión y las ganas de volver a ese mundo cuando un día conoce a Vincent, un joven ingénuo, un talento del billar que tiene que aprender como dice el sabio de Eddie que no sólo basta con jugar bien, hay que tener carácter y cerebro, y hay veces que hay que perder para poder ganar. Ambos emprenden, junto con la novia de Vincent (una genial Mary Elizabeth Mastrantonio dejando ver la mente calculadora de su personaje) un camino duro y difícil debido a la falta de atención y de interés de Vincent en los consejos de Eddie. (sigo en spoiler)
spoiler:
Todo nos conduce hacia un final en el que la audacia y la arrogancia de Vincent aumentan creyéndose mejor que su maestro. Vincent se deja ganar y le da una parte del dinero que ha obtenido a Eddie pero para éste, el dinero no es lo importante, él quiere sentir que no ha perdido sus facultades en su amado juego, quiere saber que puede ganar y quiere jugar limpiamente, es decir, quiere jugar sabiendo que Vincent juega en serio. Eddie se lo propone a Vincent y éste acepta a regañadientes. Aparece entonces la imagen que cierra la película, una imagen genial, muy acertada con un Eddie seguro de sí mismo, que sabe que va a ganar. Vincent le pregunta a Eddie por qué está tan seguro de que va a ganar y Eddie responde: "porque he vuelto" y a continuación realiza un fuerte saque que ya no se ve, cerrándose el film con plano congelado de un Eddie sonriente, confiado y seguro de sí mismo.
En definitiva, una aceptable película, que a pesar de ser buena tiene algunos altibajos y en ocasiones se hace un tanto lenta y aburrida. Uno de los aspectos que no me ha gustado es el empleo excesivo en ocasiones de la música de fondo, una música un poco tediosa para mi gusto. Se echan en falta más silencios e imágenes sin música. Aún así, es una película que entretiene y no está mal, pero no se puede comparar con El Buscavidas, una obra maestra de la historia del cine.