Pero a quien se le ocurrió que un fontanero renacuajo podría dar para una peli. Yo la verdad es que nunca me he sentido interesando en el videojuego. La película me la tragé enterita en un bus camino a ninguna parte y no sé si por las curvas o por lo que veía tuve arcadas continuas durante todo el trayecto. Como no soy de los que se suela marear optaré por que fue la película con un guión de vergüenza ajena, el que provocó que mis tripas se revolvieran. Películas tan malas jamás deben firmarse. Que Dennis Hopper salga aquí me causa mucha tristeza.
La historia de un encuentro. Parte II
No recuerdo muy bien como Clementine acepto trabajar de nuevo con Astor Tantra, ni que condiciones puso, seguro, sobre la mesa para poder rodar a su lado. Clementine Aeris se consideraba en los círculos rosas como una mujer ruda, nada afable con sus admiradores y muy celosa de su intimidad. Pero lo cierto es que aquellos pocos que la conocían desde hace muchos años y que aún se hablaban con la estrella, saben que su carácter se agrió por culpa de Tantra. Las crónicas de aquellos años hablan de una joven promesa de diecinueve años, hermosa como ninguna, agradable en su conversación y pegada a una sonrisa. Aquellas crónicas hablan de que ella llevaba un hermoso vestido color crema y un velo que llegaba al suelo. Astor Tantra la esperaba en el altar, con un traje impecable, quince años más de vida y tres ex esposas sentadas en las primeras filas.
Aquello duró diez años y dicen que alguno fue bueno. Luego, no se sabe si se han odiado más de lo que se han querido o se han seguido queriendo más de lo que jamás se odiaron. Una vez más trabajaron juntos después de su divorcio y las brocas, y objetos volaban por el plató de manera continua como viajan los planetas alrededor del sol.
Sersolo jamás se casó con ella. Pero nunca se atrevió a abandonarla a pesar de tener motivos. Muchos consideran a Sersolo el culpable de su ruptura definitiva con Tantra, pero lo cierto es que Clementine siempre supo que su relación con Astor estaba muerta desde el día que lo conoció en el rodaje. Aún así, tal vez por esa naturaleza humana de acabar con quien no conviene, Clementina Aeris acabó en los brazos del galán de moda Astor Tantra.
La cima de la carrera de Sersolo tiene un nombre: Travis Loock. Cuando Loock realizaba el casting de su primera película arriesgó todo en un hombre completamente desconocido. Akira Sersolo, no sólo salió airoso, de la noche a la mañana su agenda se llenó y sus baldas se convirtieron en una colección de trofeos y premios por un papel que pasaría a los anales de la historia. Akira Sersolo fue actor de sólo un papel. La dureza del cine únicamente le permitió saborear las mieles del éxito en esa ocasión.
spoiler:
Tres años después de esa película, desmoralizado y visiblemente afectado por una carrera que se perdía como lágrimas en la lluvia, realizó un viaje de introspección a la cuna oriental de donde provenía su madre. Pasó un año viajando por Japón y en una isla desértica y casi habitada parecida a Ítaca, tropezó con Clementine Aeris.
Se dice que los amores de verano y viajes son los más hermosos pero que estos nunca llegan a madurar lo suficiente como para poder completar una vida. Sea cierto o no tal aseveración, nunca más volvieron a separarse hasta el día que C. Aeris decidió desaparecer de la escena.
Cuando Clementine llegó al set de rodaje, Akira leía en voz alta parte de su diálogo. Su perfume, el mismo que siempre usó, la delató. Akira Sersolo dejó de leer. Con la mirada aún sobre el texto susurró:
- Me preguntaba cual sería el motivo que nos volviera a juntar.
- El motivo querido, no es otro que el dinero. Como siempre.
- Sigues en plena forma.
- ¿Qué tal tu nueva mujercita, esa principiante de la vida? ¿Cómo se llamaba… Eva Harrington, verdad? –ahora sí, él se atrevió a mirarla a los ojos.
-A ella no le cuesta tanto respirar.
- Disculpe señorita –alguien interrumpió – la esperan en maquillaje.
Aeris se dio la vuelta, la voz pertenecía a un joven desenfadado. Clementine estaba acostumbrada a ver palidecer a la gente cuando se encontraban cerca de ella. Observando al joven no vislumbró ningún tipo de alarma, pánico o deseo. Inmediatamente se sintió ofendida.
- ¿Tú quien eres?
- Soy un meritorio de producción, señora.
- ¡Señorita! –dijeron los dos actores al unísono.
- ¿Y este meritorio tiene nombre propio o siempre se esconde bajo títulos vulgares?
- Clementine, deja al chico –imploró Akira.
- Sí señora... digo señorita –corrigió ávidamente cuando Aeris iba a replicar-. Me llamo Anti Pseudo y a pesar de ello, seguimos requiriéndole en maquillaje.
-¿No sabes quien soy? –le preguntó la diva. Anti miró la carpeta que tenía en el regazo y sin disimulo contestó leyendo.
-Sí, señorita Aeris. Usted es Clementine Aeris. La actriz que requerimos en maquillaje desde hace diez minutos.
Akira Sersolo sonrió al ver como Clementine se iba a regañadientes.
-Muy bien chaval, cogiendo el toro por los cuernos.
-Señor, a estas, hay que ponerlas en vereda, que luego se creen potros salvajes y son indomables –dicho esto comenzó a alejarse.
-Donde estabas hace una vida
-¿Decía algo, señor? –preguntó Anti ya a varios metros.
-Nada, muchacho, nada.