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En un rincón de la mente
La historia interminable es El filme nostálgico. Viéndolo uno recuerda la cantidad de veces que puso su VHS para meterse en un mundo ajeno al nuestro pero al que todos, al igual que Bastian, el protagonista y narrador omnisciente, podíamos llegar si conseguíamos desatar las cadenas de nuestra imaginación. Viéndola uno de crio, imaginaba que era él el que leía el misterioso libro, que era a él al que hablaban Atreyu, La Reina, y los demás personajes de esa Fantasía, y ahí radicaba la magia de esta película como lo era también del libro, en convertir al espectador /lector en un personaje más, y probablemente en el definitivo, el que salvaría al mundo de esa bellísima metáfora, La Nada, que se come nuestra imaginación, nuestra capacidad y ganas de soñar, nuestros deseos de ser niños para volver a esos rincones de nuestra mente donde lo lógico pasa a un segundo lugar, esa Nada contra la que hay que luchar, como Atreyu, galopando en su caballo y en su Dragón, o como Bastian, haciéndolo en las páginas de un libro deliciosamente interminable.
La historia interminable, la película, acertó en saber transmitir esas ideas y esos ambientes a imágenes, obra de un director tan poco valorado pero tan profesional como Wolfgang Petersen, que supo captar la magia de todos los parajes de Fantasía, desde los más desolados a los más espectaculares.
Vista hoy en día si es cierto que la cinta ha envejecido mucho, se nota que es una película que podríamos llamar para todos los públicos, con toda la previsibilidad y tópicos de estas, y dado el avance que ha habido en tecnología, la que vemos aquí se queda muy, muy atrás. Pero la cinta seguirá siendo recordada y disfrutada debido a la magia que conserva, que va mucho más allá de sus imágenes.
jaly 
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