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Julie Delpy sigue enamorando.
Una comedia romántica muy bien llevada por Delpy, que sabe darle el justo toque de locura.
Se trata de un enfrentamiento entre una persona liberal, Marion (Delpy) y otra más normal, Jack (Goldberg), tirando mas al molde clásico, en el que se debe mover toda relación en la que el amor signifique realmente algo.
Los dos personajes quedan bien definidos con dos frases de ellos mismos. Por una parte tenemos a Marion que habla de sexo y de una mamada a un ex en particular, como el que habla del tiempo. Típico tópico francés.
En el lado opuesto se puede dar a entender la postura totalmente diferenciada, con una frase que le suelta Jack a ese ex...
-Soy americano. Si me invades, te mato.
Claro, la guerra va transcurriendo durante esos dos días, entre ese "supuesto" cancer para algunos que son los celos y esa linea que sobrepasa con cierta facilidad y mucha frecuencia la otra parte.
Hay un flashback de la infancia de ella, que deja claro muy pronto por donde van a ir los tiros y aunque el es un tipo normal, también es un neurótico de cuidado. Tal para cual.
Si hay una ciudad en la que se pueden perdonar los tópicos, esa es París. Y aquí los hay por todos los lados, por todas las calles que transita la pareja, cámara en mano. Desde la manera de abordar el sexo, el choque cultural, los temas del mundo actual, hasta los viajes en taxi, que por otra parte, resulta ser un recurso muy socorrido y que se repite varias veces a lo largo de film.
Sobre la pareja protagonista. Julie Delpy perfecta, se siente a gusto en este genero, en este tipo de personajes entre lo intelectual y lo pasional, juega en casa. Adam Goldberg, uno de aquellos soldados de la generación de Salvar al soldado Ryan (Ribisi, Burns, Pepper, Davies), dejando un buen personaje, muy suelto y preciso al mismo tiempo, en muchos momentos de la película. Me gusto el guiño a Val Kilmer en la tumba de Van Morrison.
Simpática aparición la de Daniel Brühl, como "ángel" vegetariano esquizofrenico, tal y como lo define Jack.
Y decir que se agradece la voz en off, sobretodo en la parte final, donde aclara ese mundo interior tan particular de Marion.
Por ultimo, destacar la referencias filmicas que aparecen a lo largo de la película. Desde M de Fritz Lang , pasando por varios guiños a Godard y un poco del Marlon Brando de el ultimo tango en París.
En definitiva, una muy recomendable película, para los amantes de la ciudad del amor y de las historias cortas, sencillas, pero intensas.
Mikhaeltitan 
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