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Si yo fuera tú, no la vería. En tus manos (y nunca mejor dicho) queda.
Pues nada, una vez más me veo escribiendo la crítica de un ínfimo subproducto que nadie en su sano juicio querría querer ver. Creo que me estoy especializando.
En este caso, este film está permanentemente en una línea de insufrible mediocridad que sólo cruza para llegar a lo absurdo.
Cuando uno ve una película realmente mala, uno puede comprobar lo mala que es en cada uno de sus detalles, en todo lo que rodea a la película. En los planos, la fotografía, la estética...
Sin embargo, esta película destaca (para mal) en dos planos: los actores y los diálogos.
Los actores son, indudablemente, una panda de tipejos a los que no se les puede llamar aficionados porque hay aficionados muy buenos, y estos no saben qué es actuar. Probablemente el casting fue realizado una noche en una discoteca. Con una consumición de cerveza, gratis un papel en una película.
Pero hay algo peor: los diálogos. Sólo escuchadlos. Cada uno es una perla. Si fuera cine mudo, ganaría considerablemente. Seguro que con el volumen al mínimo se puede ver.
Lo demás... bajo presupuesto, fotografía que ni fú ni fá, una banda sonora que no se la merece, una dirección que pudo salvar un film menos miserable y un guión que desperdicia una idea que, en su más primigenia concepción pudo ser buena, pero que cae en el mundillo de las patochadas.
Serie Z de la más casposa.
DrX 
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