Correcta pero escasa, entretenida pero hueca. Le falta desarrollar más la historia y le sobran interpretaciones de teatro malo.
spoiler:
La película se basa en la vida y obra del fraile agustino alemán Martín Lutero (1483-1546), aqui interpretado por Joseph Fiennes. Se centra sobre todo en su madurez, sin esbozar siquiera un boceto de su infancia, su educación o sus influencias. Es una de las cosas en las que falla la película, se queda en la superficie. El personaje de Lutero, quien fuera el revolucionario impulsor del protestantismo que hizo temblar los cimientos de la Iglesia Católica, tiene muy poco peso dramático en la película porque se centra solamente en el enfrentamiento entre sus ideas revolucionarias y un catolicismo en decadencia.
La defensa que Martín Lutero hizo de la Razón durante el Renacimiento enfrentada en una Roma imperialista al Vaticano con su política de hacer de la religión una doctrina para amasar dinero a través del engaño y la mentira, centralizar la fe cristiana y promulgar el pensamiento único se frivoliza en las discusiones que mantiene el protagonista con unos y otros.
Me atrevo a aventurar la hipótesis de que Joseph Fiennes aceptara trabajar en otra película de época, ya que era protagonista, después de "El Mercader de Venecia", donde lo hace muy bien pero a la sombra de un Al Pacino que no cabe en pantalla y su confiado en la película, el cristiano Jeremy Irons que pone también la carne de gallina.
Bruno Ganz, por su parte, está magistral en su papel de maestro de Lutero después de conquistar al público y la crítica con su genial interpretación de Hitler en "El Hundimiento".
Es de obligación mencionar la intervención de Sir Peter Ustinov, quien brilla con luz propia como carismático y persuasivo director de la Universidad donde Lutero fue profesor.
La película no está mal para pasar el rato, pero uno se queda con ganas de saber más acerca del personaje que provocó un escándalo en la Iglesia Católica al traducir El Nuevo Testamento al alemán.