El cine de Cronenberg, tanto el de ahora como el de siempre, ante todo constituye un discurso barroco que se adentra siempre en lo metafísico. Luego, secundariamente, podemos hablar de su particular estilo extravagantemente explícito, sin tabúes, viscoso y visceral, su puesta en escena.
Alguna vez una hormiga me ha subido por el brazo, con el consiguiente cosquilleo, y al verla yo la he apartado. Sin embargo, la sensación de hormigueo a lo largo de mi piel ha perdurado pese a no haber ya ningún insecto en ella. Esa misma sensación es la que me producen las películas de este artista. Que nadie se espante si durante o después de experiencias como "The Brood" o "Videodrome" percibe que algo se mueve en su estómago o que le brota un sarpullido. Definitivamente, encuentro asomobroso cómo consigue este hombre que ficciones tan bizarras e inverosímiles se muestren creíbles en sus historias.
spoiler:
"Videodrome" es el precedente de "eXistenZ", más reciente y menos desfasada; ambas se sustentan en el mismo pilar: la efervescencia de la realidad física (siempre desde la visión subjetiva de un individuo concreto), que se difumina con lo onírico, lo alucinatorio, lo virtual. Sí, alguien ya había puesto en duda la percepción sensorial antes que los Wachowsky. También, sin duda, otros lo hicieron antes que Cronenberg (por poner un ejemplo, ahora me viene a la mente "La mujer del cuadro" de Fritz Lang). Sin embargo, en el canadiense este es un tema recurrente, siempre presente, en mayor o menor medida, en sus obras.
"Videodrome" queda abierta, se atranca en un bucle, y su final simplemente corta la acción: desde el momento en que Max Renn se pone ese casco grabador de alucinaciones ya no podremos distinguir en ningún momento ficción de realidad. Su ficción y su realidad. Previamente, se nos advierte: "No hay nada real más allá de nuestra percepción de la realidad". Si la película fuera previsible, en algun momento, hacia el final, Max Renn se sacaría el casco de la cabeza para aliviarnos. Pero no: finalmente sólo asistimos a su muerte. ¿Se despertará de su alucinación o bien, como la presentadora masoquista, como el profesor, existirá sólo en VHS? Y si fuera lo segundo, ¿existirá por si mismo o sólo en base a las alucinaciones y el subconsciente de un nuevo espectador de Videodrome? Desde luego, Cronenberg se desentiende.