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¡Qué caprichoso es el destino!
Una película preciosa... una historia de amor de las que no existe en la realidad (o sí, ya no me sorprendería) que nos evoca a una ciudad tan cosmopolita como Londres en la que una empresaria es despedida de su trabajo y, un hecho tan insignificante como perder o llegar a coger el metro, dará un giro a su vida de 120 grados, haciendo algunos descubrimientos desagradables, pero conociendo a otras personas que determinarán su destino de ahí en adelante.
La historia se va narrando desde las 2 circunstancias: la Helen que todavía vive con su novio, ajena al engaño en el que está sumida (la que perdió el metro) y otra Helen totalmente renovada, que llegó a coger el metro y descubrió todo el engaño. Pues sólo de ahí, arrancan casi 100 minutos de metraje, en el que las casualidades, los engaños y los flechazos van surgiendo entre los personajes.
De lo actores que decir: Gwyneth Paltrow me encanta, y fue precisamente en esta película donde conocí sus grandes dotes interpretativas. Por el lado masculino encontramos a John Hannah, que me parece un hombre muy entrañable y con un atractivo bastante llamativo. Finalmente, haciendo de "la otra" (gran malvada en alguna ocasión), encontramos a Jeanne Tripplehorn, que está sencillamente fantástica.
Resumiendo, una historia de amor trágica y otra muy bonita para los románticos empedernidos.
Kosti 
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