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Mejor juzgado por 12 que enterrado por 6
James Gray dirigió hace ya ocho años a Joaquin Phoenix y Mark Wahlberg en la mediocre "La otra cara del crimen". Parece que el propio Gray acabó descontento con los resultados porque ha vuelto a repetir, uniendo a la mencionada pareja de actores en una nueva historia de cine negro que, con toda seguridad, es muy superior a aquella. "La noche es nuestra" es un relato humano muy completo sobre dos tipos de personas: aquellas que hacen lo difícil y aquellas que se dedican a lo fácil. Lo difícil es ser leal, hacer lo correcto y no dejarse corromper; lo fácil es llevar una vida de fiesta y desenfreno sin importar lo más mínimo los problemas reales existentes en Brooklyn. El conflicto llega cuando, en una misma familia, unos miembros hacel lo difícil y otros lo fácil. La película basa sus puntos fuertes en su imponente dramatismo, tan brutal que puede llegar a resultar cruel para el espectador: Todo en la vida tiene sus consecuencias y, al final, nadie queda sin pagar. A esto contribuye de manera excepcional Joaquin Phoenix, uno de los mejores actores de su generación, capaz de transmitir sentimientos tan distintos como euforia, ira, pena y terror. Cada uno de sus gestos o miradas nos dicen inequívocamente qué está sintiendo su personaje, siendo, con diferencia, el gran protagonista de la película. Lástima que Mark Wahlberg no sea como Phoenix, ya que se limita a repetir sus últimos papeles, es decir: siempre enfadado, soltando tacos y con rostro permanentemente invariable. Ambos están muy bien secundados por Eva Mendes, actriz que demuestra que es posible poseer un bello rostro y a la vez saber interpretar y el consagrado Robert Duvall, artista que no necesita comentario alguno habida cuenta de su gran calidad. Hay muchas idas y venidas en el argumento con algún que otro giro inesperado, pero sin pasarse. Al final nos queda una historia de policías, drogas y sufrimiento muy bien realizada, con una atmósfera bastante conseguida que introducirá al espectador en la historia y, aunque el remate final no esté a la altura del resto del metraje, he de decir que uno termina con un buen sabor de boca.
Edgar 
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