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Hombre Berg, tómame...
Bellísima película del hombre Berg.
Es hora de envainar y asumir que, después de unos primeros encuentros accidentados, con aciertos mezclados con decepciones y devoluciones incluidas, el hombre Berg empieza a abrirme en canal, y mi veneración hacia este tipo empieza a colapsarme.
En El Manantial De La Doncella, al igual que en la estratosférica Los Comulgantes, el hombre Berg dinamita mesas desde la más absoluta sencillez, trasparencia y austeridad. El manejo del drama y de la violencia emocional de este hombre tiene poquísimos rivales en la historia del cine.
La manera que tiene de afilar el estoque y clavártelo cuando menos te lo esperas es digna de análisis, como bien han apuntado por aquí el fan de Garrúl y Susicú. Es curioso, por otra parte, la cantidad de referencias religiosas que habitan en sus películas, y cómo son capaces de conmoverme, cómo soy capaz de empatizar con esos infiernos, quizá por la sutil desmitificación que sugiere, no en vano el hombre Berg se cagaba en dios también, al parecer.
Woody aplaude desde la lejanía, no es para menos.
Una película preciosa. Y un hincamiento de mi rodilla memorable. Que una persona comience a ensalivar con estas películas no debe de ser sano ni positivo, deduzco.
Pero me la suda.
Hombre Berg, tómame.
Barfly 
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