Woody Allen realiza en 1991 esta correcta película, descarado homenaje como todo el mundo apunta al expresionista cine alemán de los años 30, y donde la vaga similitud de temática con "M, el vampiro de Dusseldorf" es más que evidente.
Pero esta película es algo más que un homenaje "sui generis" del maestro semita al cine teutón de los 30. En sus propósitos seguro que también se encuentra el rendir tributo al mundo del circo, influído por esas novelas decimonónicas británicas de asesinatos en serie, en las tenebrosas y lóbregas callejuelas de los suburbios londinenses...
De hecho, la cinta está rodada con una fotografía oscuramente tenebrista y opaca, como un suave velo de terciopelo semitransparente, bajo la densa atmósfera vaporosa de la niebla y las claroscuras sombras acechantes de la noche...
Así el carácter ampliamente claustrofóbico de la cinta responde a los méritos de la habilidad con la cámara fotográfica de Carlo Di Palma, quien provoca en todo momento en la conciencia del espectador, un constante y pertinaz sentimiento de congoja y desazón...
Si bien los diálogos no estén a la altura de sus grandes obras, ni el desarrollo narrativo sea tan ágil como en otras ocasiones, es cierto sin embargo que estamos frente a una meritoria obra del maestro semita, ayudado también por un impresionante reparto coral encabezado por el talentoso John Malkovich, el prometedor John Cusack, la incuestionable aptitud de Jodie Foster, el portento interpretativo de Kathy Bates o Julie Kavner, el buen hacer de Allen y Farrow o la presencia testimonial de Madonna...
No hay tampoco piezas de jazz, aunque sí multitud de partituras de la inestimable y mítica colaboración de dos talentazos del mundo del arte como fueron Kurtz Weill y Bertold Brecht y su famosa ""The Cannon Song" de su ópera de "Los tres centavos ( From Little Threepenny Music)" , y otras que también están presentes en su dicreta banda sonora.
Como dice la cinta al final de su metraje, cuando alguien comenta al mago Amstead sobre que a todo el mundo le encantan sus ilusiones, y éste le responde con que sus ilusiones no es que gusten es que son tan necesarias como el aire que respiramos..., Así también quizá nosotros necesitemos tener en nuestra videoteca esta obra de Allen, como pieza de culto y reverencia. Aunque sólo sea por lo mucho que nos ha hecho disfrutar a lo largo de nuestra vidas.
spoiler:
En una ciudad europea cualquiera, un asesino en serie anda suelto por las tenebrosas calles, actuando en las vaporosas noches de niebla y acechando en las sombras...
La alarma y la histeria llegan a tal punto al paroxismo que en las calles se forman numerosos comités ciudadanos para dar caza al asesino ante la inoperancia de una policía ineficaz ("...¿quién de ustedes aún no tiene un plan?...")...
Una de esas noches, uno de los muchos comités irrumpe en la morada de un tipo enclenque con la actitud de un joven con la polio, aficionado a la magia y constantemente cuestionado por la ciudadanía sobre sus creencias religiosas, que responde al nombre de Max Kleinman (W. Allen) con la intención de recluirle en un plan para dar caza al psicópata asesino...
Kleinman se muestra remiso a ser recluído máxime cuando al día siguiente se juega un ascenso en la empresa, presidida por el señor Paulsen, pero al final sucumbe a las presiones de sus conciudadanos y se ve irremisiblemente enfrascado en uno de esos planes sin saber muy bien qué tipo de acción seguir...
En un circo ambulante de la ciudad, la tragasables Irmy (M. Farrow) y el payaso Paul (J. Malkovich) son una pareja de artistas con ciertas inquietudes vitales como las que aquejan a Irmy en lo referente a su instinto maternal... A Paul sin embargo, siguiendo su lema de que la "familia destruye al artista" no le atrae nada la llegada de un retoño... Para complicar más aún su relación, Irmy pilla in fraganti a su pareja con Marie la trapecista (efímera Madonna), la esposa del forzudo del circo...
Despechada, Irmy inicia una huída sin retorno por las calles de la ciudad, ignorante de los sucesos que se estaban desencadenando... Así llega al burdel de la ciudad, donde las meretrices cuentan entre estridentes carcajadas las perversiones de su escrupulosa clientela de moral espartana... Entre ellas destacamos a una Jodie Foster como siempre embaucadora...
Entre los asiduos del burdel se cuenta un joven millonario y nihilsta llamado Jack(J. Cusack) quien al ver esa noche por casualidad a Irmy la propone una transacción comercial por el usufructo de sus carnes por la nada despreciable cifra de 700 dólares... Ésta finalmente acepta demostrando tal vez que todos tengamos un precio...
En sus andanzas nocturnas Kleinman e Irmy llegarán a encontrarse y a vivir toda una serie de esperpénticas aventuras, como cuando en mitad del fragor nocturno Kleinman intenta llevar a Irmy a casa de su pareja actual Eve, o como cuando él intenta esconderse en casa de su ex-pareja (J.Kavner) a quien dejó plantada en el altar mientras se cepillaba a su hermana en un armario escobero...
La escena final con el asesino acechando a Irmy, y Kleinman despistándole hacia el mago Amsted es digna de los mejores momentos de la filmografía del genio semita... Fritz Lang, Murnau y su "Nosferatu" y Ernst Lubitch darían fé sin duda de lo sostenido...