Reconozco que, desde siempre, la sola mención de los Monty Phyton me había producido un pánico atroz. Mi prejuicio radicaba en considerarlos una pandilla de descerebrados que practicaban un humor grotesco y extravagante destinado a intelectualoides fantoches, ingleses raritos y parientes próximos.
Prueba de ello es que he tardado cerca de cuatro años en desprecintar un DVD que había discriminado injustificablemente. No sé por qué extraña razón ayer me revestí de valor y decidí darle una oportunidad a Terry Jones.
Afortunadamente mis malos augurios no se cumplieron y me di de bruces con una comedia inteligente, sarcástica y transgresora como pocas. Pero, sobretodo, revolucionaria. Una peli que no se limita a parodiar la vida de Jesucristo sino que, además, hurga en las miserias de la convivencia judeoromana extrapolando reacciones y situaciones de rabiosa actualidad con un desparpajo increíble.
De momento no le encasqueto un nueve porque soy un poco masoca y esa nota la reservo para pelis más hirientes y cañeras. Qué le voy a hacer... soy así de mostrenco. Pero se lo merece. Probablemente, la próxima vez que la vea le subiré ese puntito. Palabra de católico impropio, crítico, no practicante y con profundas dudas existenciales. Amen.
spoiler:
Ah, una curiosidad. En la versión doblada en català, Pijus Magníficus es Titus Grossus (pene=tita).