|
Emoción, reflexión y experimentación.
* Lo primero que yo resaltaría de este film, lo que me fascina de entrada, es la forma en que lo proyecta el director, ensamblando con una precisión que asusta una amalgama de ideas que en manos de la mayoría hubiera dado como resultado un desastre a la deriva de lo más indigesto. En cambio, Koreeda, ante un proyecto tan audaz mantiene el rumbo con mano firme y una coherencia que se echa en falta en gran parte del cine más convencional.
* El director nos propone un argumento fantástico donde enmarca una reflexión sobre la muerte, o más bien sobre la vida y los recuerdos; la muerte como un punto que nos obliga a volver la vista atrás, a llevar a cabo y hasta sus últimas consecuencias un examen de conciencia que nos negamos a hacer en vida. Como digo, esta idea la pone en juego a través de un argumento fantasioso, que roza lo estrambótico, cuando no se zambulle en él, pero dándole a todo un empaque de una formalidad y sobriedad casi documental; consigue proponer una estancia en la más fascinante oficina burocrática que veremos jamás.
* Pero Koreeda no se queda ahí, sino que se ha molestado en dotar de alma a sus protagonistas, en darle una trama al film y una historia a sus personajes, en conferir a su film una dimensión emotiva y humana con una sensibilidad y un tacto tremendos, y pese a ello sin dejar de lado su consabida sobriedad, no tan críptica como en “Nadie Sabe”, pero igualmente patente.
* Pocas películas hay que conjuguen con tal maestría y pericia emoción, reflexión y experimentación. “After Life” es de una emotividad sangrante, humana y sensible, pese a ello sobria y contenida; fantasiosa y extraña, de solidez y coherencia aplastante.
* Solo con “Nadie Sabe” y “After Life” Koreeda pone en evidencia a gran parte de los cineastas de hoy; “Maboroshi no Hikari” es igualmente interesante, pero tras ver “Distance” este director está ya en mi particular Olimpo de realizadores.
irian hallstatt 
|