El que diga que le gusta el cine y no haya visto esta película no es nada creible. Esta película, además de ser la que, para mi gusto, marcó el cambio de buen director que era Clint Eastwood a ENORME director en que se ha convertido, es todo un estudio sobre lo terrible e injustificada que puede ser la violencia.
El montaje de la película es un prodigio de narración. Con una introducción y con un epílogo ambientados en la granja del protagonista nos va a narrar la historia de una venganza cruel e innecesaria, como lo son casi todas.
Los personajes están todos muy bien perfilados, desde ese sheriff cruel e implacable hasta ese aprendiz de asesino joven e inesperto.
spoiler:
El final es tremendo cuando nos damos cuenta de que la persona que siempre convivió con la violencia es el único que en el fondo acaba matando y salvándose. Con esa estética oscurantista que da la persistente lluvia que lavará los pecados que cometió el pueblo y la sangre que vertió Will Munny.
Los asesinatos están rodados con clara vocación de mostrar lo que son, ejecuciones innecesarias y crueles, como la del primer vaquero que pide agua y los demás no se la dan por miedo a ser disparados.