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Dulces sueños...
Wes Craven deja aquí su mayor obra en el mundo del cine, y menuda obra. Con esta película se marcó un nueva etapa en el cine de terror y además, se creó posiblemente al villano más carismático del género, Freaddy Krueger.
El personaje estrella del cine de terror viste una camisa a rayas, un sombrero algo desgastado y unas manoplas con uñas, más que sugerentes, cuchillas en los dedos, además de portar una faz bastante quemada. Si a esto le añadimos su gran personalidad, creada a base de humor negro y sadismo, voila, el mas personaje mas terrorífico del cine de terror, en su esencia.
La película en si, cuenta con un reparto mas que satisfactorio, realizando todos y cada uno de los actores su papel a la perfección. Cabe destacar sobre todo a Robert Englund, encarnando el papel mas complicado de los del reparto, el del mismísimo Krueger.
Es una lástima que este tipo de películas ya no causen el efecto que causaban en su época, pues la verdad, es que en la sociedad actual ya muy pocas cosas asustan y dan miedo de verdad. Pese a ello, siempre miraremos a esta película con añoranza y cariño.
Una reliquia para recordar.
Mzagza 
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