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En el punto de risa
Imposible ver esta peli sin partirse de risa, aunque no acabo de tener claro que esta fuera la intención de su director; se parte de una premisa atractiva: un atentado al presidente de los EEUU durante una reunión en Salamanca, desde ocho puntos de vista. Luego los hechos nos hacen abrir los ojos:
1º- El presidente, al que quieren matar en tantas pelis, resulta ser un superhéroe "Death Proof", un nuevo mesías que viene a redimir a la humanidad usando el arma de su inmortalidad.
2º- Salamanca. Claro, se gastaron una pasta gansa en recrear la plaza mayor de la ciudad en México, y no los quedó un dólar para venir por España y documentarse: salirse de la presunta plaza mayor es el despiporre, aquí nos pintan una Salamanca con un barrio árabe, con su zoco, el scaléxtric que queda bien en las persecuciones, entre carreteras de seis carriles, y cositas de éstas, las señales de Stop no ponen Stop, sino Alto, unos vehículos raros, improbables de ver en una ciudad española, sin meterse en otras meteduras de pata insólitas, como la persecución por la Calle San José, aunque, para suavizar el lío insertan un croma de la ciudad de verdad. Y no me meteré con el elemento humano, ya que curiosamente todos los extras que aparecen por ahí tienen un inconfundible toque charro, y los terroristas resultan ser unos peculiares muyaidines mejicanos (con nombres como Javier, Suárez, etc).
3º. Los puntos de vista: esto es vistoso, sin duda, pero está todo tan plagado de fallos, de guión como de realización, que lo único que aciertan es poner la hora del reloj, el mediodía; Einstein dijo que el tiempo es relativo, pero no sé si el director tuvo en cuenta la flexibilidad de la física cuántica a la hora de filmar.
Por otro lado, los personajes son tan grotescos que no ayudan demasiado a despejar la duda de si esto es una parodia; Barnes, interpretado por un impertérrito Quaid, también es inmortal, como el presi, y trasmite los poderes a su coche. También Whitaker evidencia superpoderes (no en la actuación), ya que corre que se las pela, más que todo el servicio secreto estadounidense, anticipándose a los hechos y sin dejar de grabar todo con su videocámara. Ah, y es bueno buenísimo, que conste, pues se desvive por salvar la vida de las dudosas niñas mexicanoespañolas que de repente huyen de la Guardia Civil y se meten en carreteras de seis carriles. Los malos también tienen lo suyo, no se sabe muy bien a qué grupo terrorista están adscritos, ni cómo elaboran su plan, ni nada, simplemente sabemos que con una PDA puedes organizar un montaje tan chachi como éste, cargándote a un montón de gente, aunque luego les tiemble la mano, incomprensiblemente, a la hora de atropellar tiernos infantes. Ah, y sale Eduardo Noriega, que está mono, pero que hasta aquí llega su ámbito de interpretación, a estar mono.
En fin, el despiporre en 90 minutos, que se hacen muy muy cortos, porque hacía tiempo que no me reía tanto.
babayu 
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