Y de la incredulidad, de cómo se puede votar de la butaca en triple salto y traspasar el techo para rozar lo azul....
Y de lo significativo, que resulta que tantos califiquen esta película de ingenua porque hoy la bondad no puede ser de otra manera más que ingenua...
Del ciclo, del bucle...de la cabeza y la cola, de acabar para volver a empezar formando circunferencias donde no se acaba ni se empieza nunca...
Del amor, de la belleza extraordinaria que existe en su esencia, del dolor que supone y habita en ella. De la alegría de asumirlo y la valentía que requiere...
De la maternidad, del dulce y rabioso deseo por encima de cualquier otra cosa de convertirse en madre de un ejército de hombres buenos...
De la música que siempre es, que siempre está, del pictograma de la Isla, del arte que vive en las paredes de las cuevas y de los artistas que mueren en la calle...
spoiler:
De la satisfacción de ponerse en cuclillas, quitarse las bragas y cagarse en la cara del señor de la guerra.
De Caótica María, supongo...