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¡TIENE QUE HABER ALGO MÁS! ¡Y DIGO SI LO HAY!
Obra maestra de la Hª del Cine. Filme de máxima calidad y calificación.
La hija de Ryan, Rosy (Sara Miles), vive en una aldea costera, periférica y cerrada de Irlanda. Es una joven bella que se ha criado con mimos y cuidados, de tal manera que por esto mismo es instruida y goza de un cierto aire de distinción que difícilmente se halla en ese lugar.
A su edad el cuerpo y la mente le piden pasión y aventura. Los jóvenes que hay donde ella vive resultan muy por debajo de su grado cultural, sensibilidad y sueños, no están a su altura, lo cual hace que la muchacha ponga sus ojos calientes en el único hombre que sí está a su nivel e incluso por encima de ella intelectualmente, aunque casi la doble en edad, el maestro rural del lugar, llamado Charles (Robert Mitchum).
Dado que Rosy tiene las hormonas y el deseo sexual a elevada temperatura y no ve a su alcance a nadie más apto para ella (según sus horizontes de grandeza) que al maestro de la aldea, entonces va y se le declara. Éste, que es un hombre tranquilo, sabio, bueno y pacífico, le contesta: «Esto es algo que acostumbra a suceder: una jovencita enamorada del profesor. No es más que imaginación. Tú has confundido un espejuelo barato con el sol.»
Pero como le profesa admiración y sigue siendo el menos malo de los candidatos existentes en el lugar, Rosy seduce a este hombre maduro y poco apasionado.
Charles continúa razonándole con prospectiva: «Tú fuiste hecha para el ancho mundo, no para este lugar, en cambio yo nací para él; no saldría bien, sé que no saldría bien. (...) La verdad es que el venir tú aquí y decir lo que has dicho es el único motivo que he tenido jamás para sentirme orgulloso, pero piensa que yo sólo te he hablado de Byron, de Beethoven, del capitán Blood, y yo no soy uno de ellos. (...) Ser joven no es motivo para ahorcar a nadie pero tal vez sí debería serlo el que un hombre maduro trate de robar la juventud de una muchacha, me refiero a un hombre como yo y a una muchacha como tú.»
Mas ella insiste e insiste y con su magnetismo sensual lo cautiva, de forma que Charles cede a matrimoniarse con ella. No es que de repente haya dejado de ser responsable, es que como hombre se le desatan los deseos, no es de piedra.
Rosy espera que la satisfacción de la carne le haga "volar". Pero una vez casados, a pesar que él cumple con ella correctamente en el apartado sexual y es un excelente marido, Rosy le confiesa al averiguador Padre Collins (Trevor Howard) que ella no es feliz. El cura la cuestiona preguntándole que si tiene a un hombre bueno, si goza de una situación economía más que suficiente, si además tiene salud, ¿qué más quiere?; y le insta a conformarse, pues no hay más satisfacciones que estas con las que cuenta y que para sí quisieran muchos seres humanos.
Pero Rosy le replica que sí, que ella cree que tiene que haber ALGO MÁS. (Prosigue en la zona "spoiler")
Fej Delvahe
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Hace dos años escribí un microrrelato que está publicado en diversas revistas de literatura; en internet puede verse en la web de creaciones literarias llamada "Predicado"; en dicho hiperbreve titulado «SUMA, RECTA Y MULTIPLICACIÓN» se puede resumir la tesis y la esencia de esta película; dice así:
«Él era tranquilo y ella necesitada de juegos. Mas un tranquilo no sabe jugar, sino ser amable. En consecuencia, lo abandonó por un desvergonzado zafio que le mete juego tras juego por donde y hasta donde ella más desea: por la carne hasta el alma.» (Fej Delvahe, 2006 ®©)
Este microrrelato es aplicable principalmente a los personajes que forman el matrimonio de Rosy y de Charles, no exactamente al tercero en discordia, el Mayor Doryan (Christopher Jones), al menos en lo de "zafio".
Pues claro que sí, Rosy necesita la pasión de la vida; su marido es un hombre calmo, bueno, que colecciona flores aplastadas entre las hojas de libros; en cambio ella necesita la aventura, el dinamismo existencial, la locura del enamoramiento.
Por supuesto que sí hay algo más. Ahora bien, vivir la pasión y la aventura del enamoramiento medular, lo cual es una locura que no atiende a convencionalismos ni pactos ni contratos, conlleva salirse de los cánones y verse excluida de la compresión de la gente, máxime si se trata de la gente de un mundo tan pequeño como una aldea.
Pero sí, no cabe duda, que hay algo más, algo que sólo puede alcanzar los valientes o locos dispuestos a probarlo y a continuación sufrir las consecuencias contrarias al éxtasis.
Fej Delvahe
Fej Delvahe 
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