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Notable, aunque no todo lo que reluce es oro (del Oscar)
Está claro que el realizador R. Howard no pretendió realizar una película biográfica que se ajustara a la exacta historia personal de John Nash. Si lo tomamos desde ese punto vista, seremos bastante indulgentes y no tan impiadosos. Las escenas del no menos impiadoso tratamiento neuropsiquiátrico están bien logradas aunque tal vez, el final lacrimógeno algo moralista y con cierto tufillo a "moraleja" podría haber sido un poco menos sobrecargado, pese a que las almas sensibleras estén francamente agradecidas.
Considero excepcionales en cambio, aquellas en las que, pese a su incipiente o declarada demencia nuestro querible Nash de celuloide alcanzaba a ver entre entre líneas (bueno, más bien entre cifras, coeficientes, constantes, variables, algoritmos y otros seres ideales ininteligibles para los mortales ordinarios) lo que se hallaba más allá de los fenoménico, como si viera la esencia misma de la ecuación, si es que los matemáticos comunes las ven de esa manera.
Me pregunto si Howard también habrá querido mostrarnos cómo los intelectuales ven primero la respuesta antes de formularse la pregunta, en fin, de todos modos podemos calificarla de cinta notable.
jvai 
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