A pesar de ser la primera película de Aranoa, yo la vi en último lugar, y la verdad es que rompe totalmente con el estilo de sus otras tres películas (o mejor dicho las otras tres rompen con esta). Por un lado es un guiño al complicado mundo de los actores, dados en cuerpo y alma a una profesión que muchas veces no les da para comer, "para tener hijos" o "para comprar un coche". Plantea aquí el director un dilema. ¿Hasta qué punto el actor debe actuar? ¿Hay límites o el actor es su personaje por encima de sí mismo? Por otro lado, nos enseña lo difícil que resulta vivir sólo, y que una buena casa y una buena casa en el banco no dan la felicidad. Muy buenos actores, desde la abuela al hijo pequeño, doblemente actores, lo que no debe ser fácil.
Es un gran punto a favor el que nos mantenga atentos durante toda la película. Quizás sobran escenas de sexo, pero la película es así y hay que respetarla.
spoiler:
Magnífica la primera escena, en la mesa, en el desayuno, que nos desconcierta totalmente. Que el padre quiera cambiar de hijo, que que la hija mayor piense que esté loco, que la familia en general le tenga miedo... todo nos hace pensar que el padre es un enfermo mental a punto de ingresar en el manicomio. Finalmente resulta ser un hombre corriente, con sus virtudes y sus defectos, que necesita compañía.
Se aprecia el dilema de hasta donde se debe actuar en la madre, ¿debe acostarse con su marido ficticio? También en el hijo pequeño, ¿debe dejar de ser él porque lleva gafas y es gordo? O la hija, ¿debe contar a su padre ficticio cosas que no cuenta a sus verdaderos padres? O el tío ¿debe comportarse cariñosamente con la hermana de su esposa, su esposa ficticia, delante de su verdadera esposa? Supongo que son dilemas que se plantean con frecuencia en la carrera de un actor, pero que el espectador no llega nunca a conocer.
Magistral el final de la película, cuando la abuela, mejor actriz sin duda y la más experimentada, se hace pasar por muerta y engaña hasta a Alicia, la visita, actriz también. Y desde luego, para simular en directo una muerte, hay que ser muy muy bueno.