|
MARADONA
Carlos Sorin vuelve a convencer en esta reciente película que sigue el esquema de una road movie, como también ocurría en “Bombón, el perro”. Y vuelve a utilizar un personaje lleno de dignidad que a pesar de su pobreza disfruta de las cosas de la vida.
Tati, que así se llama el personaje, en paro y pobre, lleva una estatua de madera de Maradona para entregársela a este. En el recorrido desde el norte de Argentina hasta Buenos Aires irá encontrándose con una serie de tipos normales como él y en cada uno de los encuentros descubrimos como es Tati y cual es su reacción en cada situación.
La utilización de planos abiertos cuando está en su pueblo contrasta con los planos más cortos en los coches, autobuses o camiones en los que llegará a su destino. Cada parada implica una nueva historia que se resuelve como un cortometraje y eso creo que es lo que engancha al espectador pues se plantea y se resuelve cada historia en el camino. La historia total, como suma de esas pequeñas historias, tiene también su desenlace con lo que el espectador llega a cumplir su objetivo de ver lo que va a pasar. El hecho que el guión, como en otras, sea suyo, ayuda a filmar lo que se pretendía y así observamos que lo consigue.
Si alguien está interesado en este director al que en poco tiempo le han dado un montón de premios, yo le aconsejo que empiece por su primera película “La película del rey” y siga viéndolas por orden cronológico porque irá descubriendo como es una obra entera el conjunto de películas hasta aquí, y descubrirá también como sin cambiar el tipo de actor ni el tipo de producción cada vez hace mejor la película.
Pp Ferrer S 
|