|
Y lo que pasa es muy divertido...
¿Cuál es el criterio que utilizamos para elegir una película a la hora de ir al cine? No sabría decir. Para ver la película que nos ocupa me pareció bastante motivo la pobreza de la cartelera actual, la presencia de una Cameron venida a menos, pero todavía digamos que potente, y una aceptable nota de mi página web de cine favorita, o sea, ésta en la que estamos. El recuerdo de otra película, con título inicial coincidente y con Cameron también presente jugó un papel menor, pero he de reconocer que aumentó a medida que el metraje avanzaba. Seré directo, la película es una agradable sorpresa, la carcajada no te abandona en ningún momento, el humor no es estúpido, roza el absurdo y pocas veces resulta grueso y molesto. Para muestra dos botones: La impagable escena inicial de la fiesta sorpresa del cumpleaños del novio de Cameron, o las escenas paralelas de los dos protagonistas determinando su viaje a Las Vegas. El romanticismo impregna toda la película, un romanticismo muy alejado de un tono acaramelado. Por cierto, casi se me olvidaba, Cameron está estupenda y deja pequeño a su compañero de reparto. En fin, que no estamos ante una película que nos cambie el punto de vista con que observamos la realidad o nos haga crecer internamente, pero ni falta que hace. Al acabar el film abandonamos la sala con el primer mandamiento del buen cine cumplido: Hacernos pasar un buen rato, sin tomarnos por tontos; ya quisieran muchas pretenciosas películas conseguir la mitad de lo mismo, claro que para ello deberían superar el "ombliguismo" que tanto las limita.
Luigi 
|