spoiler:
Hay algo que los directores de terror moderno no han entendido: "Los pájaros" no se explica. El miedo viene del desconocimiento, de un comportamiento que escapa a la etología y por ende al entendimiento -hasta el momento- humano. La escena en la que el pueblo se recluye en el bar es la confesión de Hitchcock por boca de sus personajes: ante el miedo, la teología como respuesta inmediata y los versículos del apocalipsis como una especie de conjura contra el enemigo. Esa es la gran virtud de la película; de ahí, precisamente, que el final abierto no sea discutible en ningún sentido. Asimismo, no está de más observar como la escena de la huida del colegio y el confinamiento en la cabina telefónica son absoluta y ridículamente gratuitas -incluso en eso es un precursor-, una manera de lucirse y poner de manifiesto la habilidad para dirigir secuencias de caos y horror generalizado con una precisión milimétrica. Vana ostentación lejos de laconismo de "Una ventana indiscreta".