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Tremendamente divertida.
Sí, la historía de la segunda oportunidad y la redención está vista mil veces; sí, el final feliz en las producciones Disney, no es nada que digamos original...
Pero lo bonitos que llegan a ser los dibujos (los fondos se hicieron con acuarela, algo que tan solo podemos ver actualmente en la producciones Ghibli), lo simpáticos que son todos los personajes, el ritmo con que se intercalan perfectamente los tramos de acción, y lo divertídisimos que son los gags (que esta vez, como en El Emperador y sus locuras, tampoco parecen gags de Disney, sino que se acercan más al humor de la Warner), la hacen una película muy entretenida, y del todo divertida.
Hay historia de amor, pero no de la forma babosa a la que Disney nos tiene acostumbrados, y final felíz, que quizás sea de lo único que podría alguien quejarse; pero, de vez en cuando, al cerebro le viene bien un poquito de dulzura.
También a destacar la notable recopilación de canciones de Elvis, y la canción final de Café Quijano.
Muy recomendable para todo aquel que quiera pasarse una hora y media en un pispás, riéndose a gusto, y viendo unos dibujos de verdad preciosos, y también para fans de Elvis (una de las curiosidades de esta película es que contiene más canciones de Elvis que cualquiera de las películas que él mismo protagonizó).
Kingo 
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