Tengo 35 años, soy gay, y acabo de ver "La boda de mi mejor amigo".
Me ha costado cinco minutillos darme cuenta, pero por fin he caído en la cuenta de por qué es imprescindible para un gay ver esta película: ¡todos somos Julia Roberts!
¿Quién no se ha enamorado perdidamente de su mejor amigo, a pesar de saber que era imposible?
¿Quién no ha creído tener alguna posibilidad y ha intentado jugar una partida que tenía perdida de antemano?
spoiler:
Por eso, y porque siempre hay una Cameron Díaz que se lo lleva sin merecerlo, porque el amor es así de caprichoso, el realismo de esta película me ha dejado mal sabor de boca.
Prefiero una buena comedia romántica al uso con su final feliz.
Siempre nos quedará Notting Hill: "Recuerda que solo soy una chica delante de un chico pidiendo que la quieran ..."