Película hija de la crispación y bipolarización política sufrida por el país durante estos últimos tiempos.
Sus defectos, opinando imparcialmente, son evidentes:
-Por un lado hilvana todo tipo de tópicos manidos como el de las relaciones amorosas interesadas, el qué dirán, la diferencia de edad, la infidelidad, el chantaje, el escándalo o la dudosa moralidad política; intentando abarcar un abanico de temas tan extenso que el resultado final es un cajón desastroso totalmente incoherente en su más que precipitada resolución final; pues se intenta cerrar tal enmarañamiento en el plazo de una jornada en la que suceden demasiadas cosas y, a la vez, demasiado sórdidas como para resultar verosímiles; y mucho más si tenemos en cuenta la ejecución final de la película. Aparte de todo esto, en algunos casos nos obliga a presenciar incluso escenas de un mal gusto inapropiado para el tipo de película que ésta pretende ser.
-Por otra parte se enlaza tal cúmulo de despropósitos, al más puro estilo folletinesco, que en varias ocasiones resulta difícil tomarse en serio escenas como la de la agresión de los escoltas a la hermana, o también la incompetencia de uno de los guardaespaldas al dejarse morder por un perro atado… Eso, entre muchas otras que no citaré por falta de espacio. Es verdad, también, que uno de los grandes desaciertos en la película es una clara tendencia a lo hiperbólico en diversas escenas, en perjuicio de su credibilidad y verosimilitud final.
-Finalmente el tufillo panfletario que destila desagrada por su evidencia y falta de elegancia, incluso para aquellos que tampoco simpatizamos con el sector político atacado. Entre otras cosas el film, en su intención crítica, pierde las formas de una manera desmesurada. No nos debe satisfacer que la trama en conjunto se utilice de una forma tan ideológicamente facilonga y vulgar para insultar a un sector político determinado, independientemente de cual sea éste, pues esto podría llegar a crear peligrosos precedentes con los cuales todo podría llegar a ser válido. El grado de evidencia de la película es tan inadecuado que se recalca explícita e innecesariamente que el protagonista es de derechas o, incluso, éste mismo, en cierta parte de la película, llega a declarar abiertamente algo así como: "Ahora ya sabéis a quien votar". Considero que sobran comentarios al respecto, independientemente de la ideología con la que simpaticemos.
Ojo!!!!!!! Con esto no defiendo a la derecha, ni muchíííííííííísimo menos. Mi crítica no pretende ser ideológica ni parcial; sino relativa exclusivamente a las formas discursivas manejadas por la película para transmitir su mensaje como válido o convincente; y me sentiría incómodo si se terminasen generalizando propuestas tan abiertamente hirientes como ésta; recalco otra vez, independientemente de a que opción critiquen o defiendan.
Continúo en spoiler por falta de espacio (pero no desvelo nada).
spoiler:
Consideraría, por ejemplo, mucho más efectiva y aceptable una propuesta cargada de ironía y guiños al espectador que este ejemplo de evidente (no sé si consciente) panfletarismo y con un diseño de personajes tan plano y maniqueo.
La película resulta, por tanto, excesiva e injustificadamente ofensiva, llegando a la más pueril de las descalificaciones; pues no sólo tilda al político de mentiroso o corrupto, sino incluso de adúltero y pederasta incestuoso; no sin antes haber dejado lo suficientemente clara cual es la opción política a la que representa, de una forma absolutamente innecesaria para la resolución general de la trama.
Creo que una manifestación artística, incluso naciendo de un odio tan evidentemente visceral como en este caso, no debe perder nunca la capacidad de abordar su tema con una inteligencia y elegancia que le permita disimular en cierta medida su parcialidad, cuando evidentemente ésta exista, hasta el punto de no herir posibles susceptibilidades entre una parte de la totalidad de su público potencial. El mensaje siempre resultaría así más eficiente. Los argumentos inteligentes buscarán siempre un rebatimiento debatible, logrando con ello una crítica constructiva, que a fin de cuentas debería ser el objetivo de la política, aunque nuestros desafortunados dirigentes, de un bando y de otro, nos hayan acostumbrado últimamente a lo contrario.
Por eso reniego de mensajes como el de esta película, que considero que a la mayoría, a los que queremos otra calidad política e ideológica en este país, no nos representa y sólo sirven para enrarecer aún más, si cabe, un ambiente ya excesivamente insano de por sí.
Por cierto… ¡¡¡Y se ha premiado este guion en el Festival de Málaga!!! No me parece acertado, ya no sólo por las manifiestas deficiencias de la trama en sí, sino por lo que significa que el mundo del cine llegue a apoyar discursos que en su maniqueísmo puedan llegar incluso a un mínimo grado de extremismo y radicalización. Estuve muy de acuerdo con que los artistas alzasen su voz junto a la de una inmensa mayoría que también gritamos en su momento “Nunca máis” o “No a la guerra”, todos defendíamos entonces un derecho inalienable; pero esto es diferente por caer en posturas casi abiertamente militantes y, por lo tanto, no extensibles a un público de masas que el cine, en este caso, debe considerar siempre desde una perspectiva ideológica neutral.
Es lícito argumentar con contundencia sobre moralidad y valores, pero nunca despectivamente sobre simpatías políticas reconocidas constitucional y democráticamente y, por lo tanto, válidas y representativas de un porcentaje de población determinado (y repito otra vez, independientemente de a que sector se ataque).