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Los Idiotas
Como todos sabemos, Lars von Trier es un cantamañanas. En ego/excéntrico de proprociones bíblicas o, si cabe, aún mayores. Y, como ego/excéntrico de proporciones bíblicas -o, si cabe, aún mayores- que es, ha de introducir sistemáticamente en sus películas, al menos, un elemento llamativo. Estridente. Algo que dé que hablar, en definitiva.
En este caso, dichos elementos (además de su petición expresa de proyectar el filme con audio mono, según cuenta por ahí un usuario) son los siguientes:
1. Una técnica deliberadamente inexistente, cosa que nos llevaría a preguntarnos si la ausencia de técnica es una técnica en sí misma, tema que dejaremos para foros de debate o reuniones de amigos. Von Trier se decanta por un montaje pretendidamente descuidado y una fotografía que parece obra de un ciego.
2. Una voz en off de lo más desconcertante. Es el director el que habla, y habla sobre su película, refiriéndose a ella como tal, como película.
¿El por qué de estos dos recursos? Dar la nota, simplemente. Excepto *.
Por supuesto, huelga decir que los mencionados elementos no perjudican en absoluto al conjunto, llegando incluso a mejorarlo a veces.
"El jefe de todo esto" es fantástica. Una comedia levemente satírica, muy divertida y, ante todo, sorprendente. Personajes tan bobos como cómicos protagonizan una original historia, basando sus actuaciones en lo que por momentos parece la improvisación (* y de ahí, en caso de que mi suposición fuese cierta, quizá, y sólo quizá, el extraño montaje).
Lars Von Trier, a pesar de ser en este momento famoso por escenificar ablaciones de clítoris, demuestra tener sentido del humor, del cual está impregnado su sagaz guión. Tanto éste como la hilaridad de la cinta se componen de toques surrealistas, absurdos e inteligentes, sumándole a estos una genialidad omnipresente. La misma que deslumbra a uno en los sensacionales giros que da la trama.
Ahora, en relación con el afán de dar el cante de von Trier, transcribo (de memoria) aquí, un diálogo de la película que, probablemente, el danés introdujera siendo consciente de su histrionismo:
"A Weistner (nombre inventado por mí, que seguramente no decían en la película) le pasaba siempre lo mismo. Lo calumniaban continuamente con aquello de que arrojó a su mujer por las escaleras."
"Ya, ¿y qué? ¿no lo hizo?"
"Sí, joder, pero eso no te convierte en un mal escritor."
AGF 
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