|
Llana y sobria, pero evangélica.
Todo un bombazo esta "La vida es bella", una película regada de Oscars y premios, alabada y vista por un aluvión de gente. Como casi siempre, la cosa no es para tanto.
Es la historia de una familia italiana que al llegar la 2ª Guerra Mundial es llevada a un campo de concentración nazi por el origen judío del padre. Se trata de una familia idílica, una metáfora de la Sagrada Familia (padre, madre e hijo) y Benigni aprovecha la guerra como elemento que le permite una multiplicidad de enfoques, géneros y tonos, esto es, el drama y la comedia, la guerra y la paz, lo triste y lo alegre, lo grave y lo liviano. Lo curioso es que Benigni trata la guerra como un juego para que su hijo no se alarme y sea exterminado.
Es una película astuta, bienintencionada e inteligente, con un final que cuando se espera lacrimógeno se queda en discretamente emotivo, pero siendo suficiente para quizás ser más efectivo. Con este film se apuesta por el triunfo del optimismo "post mortem", por el sacrificio, por la capacidad de supervivencia, por los valores humanos, por el espíritu, por el alma por encima del cuerpo. De ahí que se la pueda ver como una película tan llana y sobria como de vocación mística, evangélica. Sobrevalorada en todo caso.
kafka
|