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Flint no conoce las tapas de Almería
Si no, habrían llovido pinchos, lomos, patatas bravas o asadas con alioli, tabernero, paella o migas, por ejemplo.
Pero, ¿merece la pena verla? Sí, sobre todo para los aficionados a la animación, aunque, los efectos en 3D son escasos, lo cual constituye una pequeña decepción, que no justifica el sobreprecio de la entrada. Es bastante menos espectacular en 3D que “Los mundos de Coraline” “Ice Age 3” o “Un cuento de Navidad”. Recomiendo verla, pero no en 3D.
La película en sí no tiene desperdicio. Lo primero que llama la atención es lo rápida y directa que es: ya el logotipo de la Columbia es barrido por un plátano. Rápidamente, nos presenta a Flint como un pequeño inventor ( “Todo el mundo cree que soy rarito”), que cuenta con el total apoyo familiar sobre todo por parte de su madre (“El mundo necesita tu originalidad”). Ya de mayor, tras una elipsis, se obra el milagro y Flint inventa una máquina que hará que Aldaba de Mar se convierta en Tragaldaba. Una explosión de colores y comida invadirá la pantalla.
La película es muy ingeniosa, y bastante entretenida, contando con un guión sencillo, pero atento a los detalles. Así, por ejemplo, aparte de la historia de lluvia, se sustentan en los pilares de la relación padre-hijo, soledad-reconocimiento (la dualidad Flint- Baby Frent), o la más típica chico-chica.
Respecto a los secundarios, sólo echo en falta un mayor protagonismo de la Steve, el mono, al que se le podría haber dado más juego. Por supuesto, el humor baña el film casi de principio a fin con divertidísimas ocurrencias, tanto culinarias como de otro tipo, con tiempo también para la tristeza como la sentida escena de la basura, muy lograda y conmovedora, y acertadamente corta.
A pesar de sus virtudes (humor, colorido, diversión, entusiasmo) hay un pequeño defecto: la lluvia constante de comida y el baño entre quesos, helados, dulces, etc pueden llegar a resultar indigestos, tras más de una hora viendo alimentos desde todos los ángulos posibles. En este sentido, puede resultar excesiva. Por lo demás ideal para pasar una tarde de cine (con o sin niños).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Tiene varios apuntes graciosos, no exentos de cierta intencionalidad crítica que enriquecen la cinta. Por ejemplo, el más notable, el del político de turno (el alcalde) que sólo ansía crecer, y lo consigue aunque en peso literal, no específico.
Baby Brent, viviendo de la fama desde pequeño.
Y uno de los más graciosos, para mí, el uso de las nuevas tecnologías por el padre de Flint, muy ocurrente.
Gabriel 
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