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Cumbre entre las cumbres.
La película se presenta de forma tan clara como sencilla: "La canción de un hombre y su mujer". Con fotografía de Charles Rosher y Karl Struss y guión de Carl Mayer y Reman Simmerman, Murnau debutó en el cine americano con la que puede ser no solo ya la cumbre de su inigualable filmografía (es posible que el alemán sea el mejor cineasta de la Historia) sino la mejor película que jamás haya parido el séptimo arte.
"Amanecer" es una portentosa película que presenta un idílico núcleo familiar -una suerte de Sagrada Familia (padre, madre e hijo) - roto por una mujer que urde un plan diabólico para liquidar a la auténtica mujer del marido, una virginal, cándida y sensible Janet Gaynor. Es una historia melodramática enfatizada de manera genial, que exprime todos y cada uno de los detalles magistral y asombrosamente. Película de inquietante poesía y de metafórico calado religioso: dos mundos, uno pecaminoso; otro cándido. En medio de ellos, la expiación, el perdón, la redención, el sacrificio, la resurrección. Es una obra de arte profundamente amarga a la par que excepcionalmente dulce y melancólica, un literalmente insuperable melodrama (solo "Rebeca" de Hitchcock y "Carta de una desconocida" de Ophuls llegan a su altura), mezcolanza sublime de poesía, ternura, desgarro y pasión, absolutamente sencillo y universal para mayor maravilla.
Murnau sublima los pequeños detalles y siendo toda la película un diamante, tiene secuencias imborrables, de genuina emoción y expresividad: cuando el adúltero O´Brien y su amante se imaginan en la tumultuosa y anhelada, falsamente idílica ciudad; O´Brien siendo una bruma más ente los matojos y la niebla; el intento de asesinato de éste que desemboca en un casual y maravilloso viaje a la ciudad, dónde la asustada esposa y el inconsciente marido asisten a una boda ajena y salen de la iglesia como si fueran ellos los recién casados (un clímax en la Historia del Cine); un beso que para la atropellada circulación de la ciudad... Pues eso, un beso, un leve baile, una simple fotografía son en "Amanecer" una cuestión última, una aspiración de vida, un aliento inolvidable. Y me faltan adjetivos para resumir el definitivo "clímax" con que concluye tan absoluto e impresionante arrebato cinéfilo, humano y divino.
kafka 
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