Recuerdo como si fuera ayer la expectación que generó el poder ver, después de 16 años, otra entrega del "Space Opera" más conocido del séptimo arte, y más aún cuando se centraría en los orígenes del "alma" de toda la saga, en Darth Vader.
¿Y qué nos encontramos? Un videoclip, ni más ni menos. Una sucesión de efectos especiales de los cuales ni se acerca a la maestría de los FX de la trilogía original y detalles en la trama muy gilipollescos.
Y es curioso que, tras ver el resultado de "La venganza de los Sith" (esto sí es lo que se esperaban los seguidores de la saga), uno se pregunta si realmente los episodios I y II merecían la pena ser realizados.
spoiler:
Detalles estúpidos del argumento:
- Midiclorianos, el culmen de la estupidez. Me recordó a los kilis de Dragon Ball.
- Es curioso que en vez de ir a mejor en cuanto tecnología se refiere, iban para atrás como los cangrejos: droides de combate a mansalva, carros de combate con escudos,... ¿No se supone que la trilogía original es posterior a la nueva?
- Jar Jar Binks, sin comentarios.
- El romance entre Anakin y Amidala, propio de "Un paso adelante".
- Situaciones claramente de relleno, todo por el mero hehco de alargar las dos películas.
Y un largo etcétera. Los tres puntos son: Por Darth Maul, porque es de los pocos personajes que verdaderamente merecen la pena en la nueva trilogía (y curiosamente se lo cargan en un pispás), el duelo de sables del final y por la pieza de la banda sonora titulada "Duel of Fates", que es una maravilla.