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LOS OJOS DE BETTE DAVIS
Magnifica la interpretación de B. Davis: los ojos más maravillosos que ha dado el cine. Ofrece una lección de cómo actuar en el teatro para el cine. Toda su interpretación es un esfuerzo por decirnos que lo que hace es artificioso, casi falso, pero que la cámara lo podrá hacer, y lo hace, verdadero. Genial.
Aparece Marilyn Monroe y deja entrever en su papel de chica tonta lo magnifíco que será su futuro.
George Sanders, genial en su rol de crítico que está por encima del bien y del mal.
Magnificos diálogos sobre la amistad, el teatro, el cine, las ansias de triunfo, los anhelos por la eterna juventud...Todo ello se echa de menos en el cine actual.
Siempre me ha gustado ver esta película no desde la óptica de Eva Harrington, en su papel de arribista que todo lo sacrifica por conseguir el éxito; sino desde el Margo Channig, la reina del teatro que ve como se le escapó su juventud y lucha por entrar con dignidad en la madures. Sobre este tema son estupendos, tambien, los diálogos.
Flojo el final, demasiado convencional e improvisado.
Me encanta una frase que Margo le espeta a Eva, tras recoger ésta su premio: "No te preocupes por el corazón, Eva. Siempre podrás poner ese trofeo en su lugar"
JOSE 
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