El doblaje. El maldito doblaje... Esto de vivir en provincias te condena, primero, a ver las películas sin VOS en su estreno; luego, esto de ser pobre te impide comprar el DVD de películas por las que sólo sientes un interés relativo; también te impide disfrutar de una oferta televisiva donde el VOS sea siempre una opción de visionado. Así, las cosas, me he enfrentado dos veces ya a las aventuras de Larry Flynt, y dos veces he tenido que soportar esa voz de tonto-tarado que le ponen a Harrelson, amén de esa voz de mala puta aguardentosa e infantil que le endosan a su chica. Así no hay quien juzgue una película: estás todo el rato fuera.
Por lo demás, uno no puede dejar de sentir simpatía por el tal Flynt. Su vida, con algunos matices, es la que todos desearíamos vivir (salvo el spoiler, claro): mucha pasta, mucho sexo, mucho vicio, y todo ello sin hacer daño a nadie. El fondo moral y judicial del asunto no tiene ninguna discusión. Sólo en algunos hogares obispales puede caer mal la figura de este tipo.
Espléndido Norton, que ya apuntaba maneras. Una pena que James Cromwell tenga tan poco metraje para lucirse.
spoiler:
el tiroteo y su parálisis, of course