Eso es lo que se dice muchas veces, aunque para tantísima gente es el bien más apetecible. En esta tranquila película, sin embargo, hay dos personajes al menos que anteponen otras cosas al vil metal: Happer, el millonario y excéntrico dueño de una empresa cuya principal pasión es la astronomía (Burt Lancaster) y Ben (Fulton Mackay) un viejo humilde, dueño de un trocito de playa, a quien también le gusta la contemplación del cielo.
Aunque en algún momento de la película alguien califica a un tal Mac (Pieter Riegert)* como un "tipo genial", que es el título en español de la película (nada que ver con "Local hero"), te quedan las dudas sobre quien es, en realidad, el tipo genial (pueden serlo, con más motivos, lo mismo Happer que Ben). Secuencias tranquilas, buenos paisajes, una vida pacífica en un pueblo sosegado -al menos hasta que aparece por allí Mac- música muy pasable, historia discretamente interesante. Tales son, a mi juicio, los ingredientes para pasar bien el rato que dura (con desenlace complaciente)**.
spoiler:
* Mac , el que más chupa cámara en la película, como enviado de Happer para comprar la bonita playa de un pueblecito escocés, es todo lo opuesto a un tipo genial, y ha de interpretar un triste papel: hace de falderillo del jefe, que presume ante los paisanos del pueblo cuya playa quiere comprar Happer, pero que queda finalmente en entredicho, porque el viejo Ben no solo se resiste a vender su parcela (los demás habitantes están ansiosos de hacerlo para convertirse en millonarios) sino que convence (con ayuda de Oldsen, asistente de Mac, representado por Peter Capaldi) a Happer para que abandone el proyecto.
** Efectivamente: en lugar de la refinería que se quiere instalar, se pondrá en marcha un laboratorio científico, por lo que Mac vuelve a la oficina con el rabo entre las piernas
mientras Happer se lo pasa en grande con el viejo Ben, su inesperado colega de aficiones