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Y el Oscar es para....
Seguramente esta sea la película más inesperada y sorprendente vista en mucho tiempo. Salvo los hechos conocidos por todos todo lo que cuenta esta película es ficción. Nadie sabe como reaccionó la familia real en la intimidad, nadie sabe como fueron esos encuentros entre Blair y la Reina. Y, en cambio, todo lo que vemos es creible, diría incluso que es eso lo que realmente sucedio (paseos por Balmoral incluidos).
Seguramente la mayor virtud de la película esté en un guión repleto de talento, ironía, buen gusto, clase y muchísima elegancia. Estoy seguro que hasta la mismísima Isabel II daría el visto bueno a la historia.
A esto hay que añadir a un director que se adapta a cada proyecto como un guante. Todo en la película esta mostrado con el máximo cuidado, desde la distancia pero sin dejar de mostrarse comprensivo con los personajes.
A esto hay que añadir la segunda gran virtud de la película. Tiene nombre de mujer y es Helen Mirren. Aquí no solo imita perfectamente a la reina conocida por todos, también hace algo más difícil que es hacer creible a la reina que no conocemos, la que se mueve por su casa, la que charla con su madre, la que conduce su antiguo todoterreno. Una interpretación compleja y llena de matices desconocidos pero definitivamente acertados.
El reparto que le secunda es excelente destacando un estupendo Michael Sheen como Tony Blair, un Blair repleto de energía, ganas e ilusión.
Pese a tantos elogios tengo que decir que son hechos y personajes que me siguen despertando una gran frialdad, y que por ello veo la película con cierta distancia.
ernesto 
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