Un Bond más humano. Siempre quise ver a ese héroe de caricatura en un filme mas serio. Como ahora, en “Casino Royale”. Un Bond que sangra, que sufre, que se enamora, que se decepciona. Volvamos a este antihéroe de tiempos contemporáneos. Ahí esta la clave, lo que queremos ver.
Un 007 poderoso. Capaz de grandes proezas físicas creíbles, quizá no tan sofisticado, pero si mas cercano a lo que Ian Fleming imagino.
Un Bond marcado por el recuerdo de un gran amor (Vesper).
La pauta que marco definitivamente el carácter solitario de tan cruel agente. Como Fleming nos relato:
“Si tuviera conciencia sobre la gente que mato, no seria tan bueno en mi trabajo”.
Bien por el retorno a este Bond-Tiburón, sediento de sangre. Un Bond rojo, en un casino rojo.
spoiler:
La escena en la que Vesper (Eva Green) tiembla asustada bajo la regadera con todo y su ropa puesta y James Bond la encuentra ahí en cuclillas, para luego acompañarla él también bajo la regadera; es conmovedor. Y los dedos de la mano de ella entre los labios del 007. Es realmente seductor, tierno, entrañable, solidario. El primer gran amor de mi héroe. Un amor que no pudo ser. Vesper vive en el recuerdo de Bond para siempre. Y también en el recuerdo de todo “Bondéfilo”.