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Nada nuevo en el horizonte danés
Me explico. La película me ha gustado, me ha parecido divertida y entretenida. Tiene un sólido un guión y ricos personajes, además de un ambiente muy real, impactante y endiablado por los movimientos de cámara, montaje e iluminación.
Vinterberg, con su voto de castidad, pretende hacer cine de verdad, sin edulcorantes ni efectismos como los que imperan en el perverso Hollywood. Porque en la industria norteamericana generalmente se producen cintas sin alma para adolescentes consumistas. La cultura de masas. Nadie puede ganar a los yankis, y ésa es la preocupación de los puristas europeos. Había que lograr algo distinto de lo convencional, y por eso inventaron el movimiento Dogma 95.
Pero eso ya está hecho. Lo hicieron los neorrealistas italianos en menor medida, y los franceses de la Nueva Ola en mayor medida. Godard fue el que tiró del carro del cine moderno, y que sigue tirando a día de hoy, aunque pocos le hacen caso. El cine-ensayo no es apto para todos los públicos, claro. En la actualidad, también tenemos videoartistas como Peter Greenaway (en su opinión, el cine que se hace no es el verdadero, es sólamente teatro filmado), posmodernos como Quentin Tarantino ('Death Proof', es una cinta maestra por su estilo de deconstrucción, descontextualización e intertextualidad), o creadores del poscine como David Lynch, que acaba de parir no hace mucho su obra magna 'Inland Empire'. Ese es el camino marcado ahora. Hay que despreciar todas las convenciones impuestas por la vieja escuela si se quiere avanzar de verdad.
Vinterberg, no avanza; sólo repite la fórmula de los cineastas modernos. La forma del film rompe con las convenciones habituales. Sin embargo, su historia no puede ser más convencional y académica. El contenido, lo que se quiere contar, no es nada nuevo. Por eso, la cinta del danés me parece interesante, no obstante, está lejos de ser la obra maestra que dicen algunos. Para mí, Lars Von Trier tiene cintas más interesantes que esta.
Kriza 
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