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La aristocracia del barrio
Una genial película, de las mejores de Woody Allen. Sean Penn está que se sale en el papel de este grosero pero genial guitarrista, que recuerdas a veces que La aristocracia del barrio no tiene porqué ser distinguida ni elegante. El tío se pasa el día matando ratas en el vertedero, que, una vez muertas, no se priva de agarrar y lanzar a diestro y siniestro a las mujeres de dudosa categoría que tienen la bondad de acompañarle. Penn, como ya he dicho, está genial, creo que es uno de los mejores actores del mundo mundial, junto a Dustin Hoffman, De Niro y esos que siempre cito en mis extrañas críticas. Tuve la suerte (o la desgracia, según se mire) de ver la mitad de la película doblada y la otra mitad en V.O.... cosas del TDT, SDT, DDT o el dedete de la tía, cómo quiera que se llame, que funciona como el culo. Pero mejor, así pude escuchar el maravilloso y perfecto doblaje de Jordi Brau/Brou/Brao, un crac de la profesión y uno de los motivos, junto a Ricard Solans y Carlos Ysbert, por los cuales me levanto cada día de la cama (es una exageración, una broma, espero que se sepa entender). La mudita es una chica tan tierna y bonita (sí, BONITA) que me casaría con ella esta misma tarde, y además sale el tío de Sin rastro, Anthony LaPaglia... ¡lástima que no fuera James Gandolfini!
En resumen, la película es fantástica, Allen consigue un retrato maravilloso, tierno y gracioso a la vez, del mundo de los talentosos artistas desgastados y viciosos, demostrando una vez más que se merece el cielo. ¡Viva Woody Allen, Sean Penn, Gandolfini, Brau y Solans! ¡Y Joan Pera!
Hoffman 
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